Varias entidades cuestionan las previsiones económicas del Gobierno

La previsión del gobierno sobre el PIB no se acerca a la realidad. Varias entidades financieras han realizado análisis externos que destacan que el crecimiento Económico de España para 2021 y 2022 no será tan alto como lo esperado por el ejecutivo.

El objetivo de los accionistas fue demostrar que el control de la bolsa no está en quien la estudia, sino en los pequeños inversores. Foto: Pixabay.

La previsión del Gobierno para el Producto Interior Bruto (PIB) parece que no se ajusta a la realidad. Así, al menos, lo ponen de manifiesto los estudios elaborados por varias entidades, que muestran que no se llegará a alcanzar el crecimiento del 6,5%, previsto para este año, ni el 7% estimado para 2022.

Estos análisis llegan tras publicarse que, durante el último trimestre, el PIB solo ha crecido un 2%, lejos del 2,7% establecido por el Gobierno.

El PIB (Producto Interior Bruto) mide la producción de bienes y servicios finales en un país a lo largo de un determinado periodo. Para poder realizar un buen análisis es necesario tener en cuenta los datos de la inflación, es decir, la subida continuada de los precios y la consecuente pérdida adquisitiva de los ciudadanos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha realizado sus estudios incluyendo el impacto de las ayudas de la Unión Europea, así como las medidas del Gobierno para paliar la crisis pospandémica.

BBVA Research, en su informe llamado Situación España, señala que la previsión de recaudación para 2022 del Gobierno les resulta demasiado optimista. Lo afirman después de tener en cuenta factores positivos como las expectativas del consumo y el mercado laboral; y negativos, como la escalada de precios de la electricidad, los retrasos en los fondos europeos, la subida del petróleo, así como la reducción de incentivos de ahorro (como los planes de pensiones privados).

Según la Fundación Funcas, las empresas y familias se enfrentarán a una considerable pérdida adquisitiva, de un total de 8.600 millones de euros, si la situación actual se prolonga en el tiempo. El encarecimiento de la electricidad, del gas y del petróleo; los retrasos en las cadenas de suministros globales, como los metales y los minerales; así como la depreciación del euro frente al dólar podrían provocar una reducción del crecimiento del PIB en unos 6.000 millones de euros, y quedaría cinco décimas por debajo del 6% que Funcas estima para 2022.

Esta situación, denominada “tormenta perfecta” por el presidente de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores ,Ignacio González, afecta tanto a España como al resto de países europeos.

Además, el Banco de España advierte que, si la subida de precio de materias primas dura más de lo esperado, se podría producir un incremento de precios de los productos finales, que afectaría tanto a empresas como a familias, y acabaría en un repunte más duradero de la inflación y, como consecuencia, reclamaciones de carácter salarial. Sin embargo, apunta que el crecimiento económico español se aceleraría si se disminuyese el ahorro de las familias o gracias al turismo exterior.

A pesar de estos análisis externos, el Gobierno no varía sus pronósticos para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado del próximo año. La vicepresidenta primera y ministra de economía, Nadia Calviño, aseguró que no revisaría su proyección a la baja, así como no lo hizo cuando los datos eran más favorables de lo esperado.

“Las previsiones se han quedado obsoletas”, avisó el gobernador del Banco de España.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, ha avisado de “una revisión significativa a la baja” que afectaría a su valoración de los Presupuestos Generales del Estado. Según de Cos: “Las previsiones se han quedado obsoletas”.

Si se compara la situación española con la de otras potencias de dentro y fuera de la Unión Europea, España quedaría por debajo del crecimiento medio del PIB mundial y de países como EEUU, Reino Unido, China e India. Además, sería superado por el crecimiento trimestral de Francia y Grecia. Aunque quedaría por encima de países como Alemania o incluso de la media de la Zona Euro.

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