Los asintomáticos o con síntomas leves no tendrán que confinarse

Sanidad ha anunciado las nuevas medidas para hacer frente al coronavirus, después de que España haya "superado la fase aguda" de la pandemia

Las medidas y el seguimiento de los casos por coronavirus han tomado un nuevo rumbo, desde el 28 de marzo. España se encuentra con un porcentaje menor de casos graves y muertes producidas por el virus y, como respuesta, las medidas han variado. Entre los principales cambios, se pone fin al aislamiento de aquellas personas que den positivo y sean asintomáticas o presenten síntomas leves. 

Las nuevas medidas buscan que el tratamiento del coronavirus sea similar al de cualquier enfermedad respiratoria. Si se presentan síntomas leves no hace falta el aislamiento, pero, como en cualquier otro virus, si estos empeoran, lo aconsejable es acudir al médico.

Realización de pruebas covid, para la población vulnerable
Las pruebas como tests de antígenos o PCR solo se harán a la población vulnerable que presente síntomas: personas mayores de 60 años, embarazadas o inmunodeprimidos. También se harán pruebas en residencias, centros sanitarios y penitenciarios o trabajadores en geriátricos, así como casos graves que hospitalicen.

El confinamiento deja de ser obligatorio
Solo se impondrá el aislamiento si el positivo está hospitalizado o en residencias, donde este será de cinco días, en principio. Aun así, se recomienda que, si se presentan síntomas compatibles con coronavirus, la población se quede en casa hasta que estos cesen, siempre que sea posible, ya que la baja laboral la otorgará un médico y ante casos graves.

En general, las recomendaciones sanitarias son que los contactos estrechos extremen la precaución tras haber estado con un positivo, así como evitar el tratamiento con personas que pertenezcan al colectivo vulnerable.

Este cambio de la política de tratamiento del coronavirus responde a que Sanidad declara que España “ha superado la fase aguda de la pandemia”, pues los casos mortales se han reducido notablemente, comparados con olas anteriores, y la gran parte de la población está protegida por haber pasado la infección o por la vacuna (más de un 90% de la población mayor de 12 años está vacunada). 

Aun así, las medidas podrían endurecerse de nuevo si los indicadores hospitalarios cambian. El requisito principal es que estos se encuentren en riesgo bajo, es decir, que los pacientes covid no ocupen más del 5% de las camas en planta y ni un 10% en UCI. Otro de los requisitos es que la tendencia sea descendiente durante al menos dos semanas en las comunidades autónomas que supongan el 80% de la población.

Asimismo, el sistema que utilizarán las autoridades sanitarias para saber la incidencia se regirá por la ocupación en hospitales o casos en personas mayores. Al no contabilizarse todos los positivos, desaparece el indicador de incidencia acumulada.