La nueva selectividad evalúa competencias y reduce contenidos

El Gobierno quiere fusionar en una prueba de madurez las asignaturas de Lengua, Lengua Cooficial, Lengua Extranjera, Filosofía e Historia

Examen de acceso a la universidad
Los alumnos solo tendrán que hacer la mitad de exámenes que tienen ahora. Foto: Flickr

El nuevo examen propuesto para selectividad sustituye la reflexión, argumentación lingüística y capacidad de comprensión lectora por una prueba de competencias, pese a que no se han concretado cuáles son. El Gobierno quiere fusionar en una “prueba de madurez académica” las asignaturas de Lengua, Lengua Cooficial, Lengua Extranjera, Filosofía e Historia. Esta constaría de un primer ejercicio de 25 preguntas tipo test o de rellenar huecos, y otro con tres preguntas abiertas que relacionen lógicamente los contenidos de todas las materias, con una extensión de no más de 150 palabras.

Los coordinadores de la selectividad y profesores se han manifestado en desacuerdo con la reducción de contenidos, e incluso califican el examen de “test de conducir” que presenta varias “insuficiencias”.

A este nuevo formato de examen también se ha opuesto la RAE, que ha advertido que “reduce considerablemente los contenidos de lengua y literatura que los estudiantes deben dominar”, y ha rechazado la prueba. “Lamentaríamos mucho que el texto final no se diferenciara demasiado de esta propuesta inicial y que las líneas generales que ahora la articulan pasaran a ser definitivas sin el examen y la participación de los profesionales a los que indudablemente conciernen”, ha añadido la RAE.

Consuelo Martínez Moraga, profesora de Lengua en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), ha analizado las claves de la nueva selectividad:

El nuevo examen de Lengua Castellana que plantea el Gobierno pretende evaluar varios ámbitos con preguntas más sencillas y mecánicas en una prueba conjunta. ¿Qué repercusión puede tener en el futuro del idioma?
Que se reduzca el contenido de esta asignatura solo puede repercutir negativamente en el alumno y en la sociedad. Conocer y utilizar bien la lengua es la base para entender, para pensar, para expresar, para comunicar, para persuadir… en definitiva, para desarrollar cualquier actividad y para crecer en cualquier faceta humana. Por supuesto, difícilmente podemos disfrutar de la literatura si carecemos de herramientas lingüísticas. Reducir los contenidos en literatura significa disminuir nuestra cultura, nuestras experiencias, la capacidad de disfrutar del arte, de interpretar y comprender mejor el mundo y a nosotros mismos.

¿Cuáles cree que son las aptitudes lingüísticas con las que un alumno debería llegar a la universidad?
Cuando un alumno llega a la universidad debería conocer bien la gramática y la ortografía de nuestra lengua para construir textos correctos; debería manejar con propiedad un léxico abundante; debería haber desarrollado la competencia lectora para entender bien cualquier documento escrito y haber desarrollado destrezas de expresión oral.

¿Hasta ahora, los alumnos, en rasgos generales, llegan bien preparados a la universidad?
Hay de todo, pero un porcentaje importante llega a la universidad con serias dificultades de expresión oral y escrita y de comprensión lectora.

La RAE está en contra del nuevo examen de acceso a la universidad, ya que cree que reduce los contenidos de lengua y literatura que los estudiantes deben dominar, ¿considera acertada la posición e intervención de la RAE ?
Creo que la RAE, cuya misión es velar por el buen uso de nuestra lengua y contribuir a su esplendor, hace bien en pronunciarse sobre este asunto.

Si se diera finalmente este cambio en las pruebas de selectividad, ¿consideraría una ventaja o un inconveniente tener que enseñar la lengua más en su totalidad y aportar el punto de vista humanístico que los colegios no han ofrecido para realizar la selectividad?
El empobrecimiento lingüístico lleva consigo el deterioro de todos los saberes. Si no se adquieren las destrezas lingüísticas básicas en las etapas previas a la universitaria, difícilmente se puede avanzar en el aprendizaje. La lengua y el pensamiento son complementarios.