Comienza el juicio por el asesinato de Laura Luelmo

Casi tres años después, un jurado popular juzga a Bernardo Montoya, acusado de violar y matar a la profesora de 26 años

El juicio contra Bernardo Montoya, acusado del asesinato de Laura Luelmo, comenzó, el pasado 15 de noviembre, en la Audiencia Provincial de Huelva.

La familia de la víctima ha pedido que el juicio se celebre a puerta cerrada para evitar que los medios asistan. Aseguran que la prensa había tratado el caso de tal manera que les había causado una “grave perturbación”, haciéndoles revivir el caso “sin descanso”. Esta solicitud ha creado un debate sobre si se debe proteger a la víctima o informar del caso, al ser este de interés público.

Finalmente, se ha decidido que el juicio se lleve a cabo sin acceso para los medios de comunicación, lo que puede sentar un precedente para futuros procesos judiciales.

Laura Luelmo era una profesora zamorana, de 26 años, que fue asesinada en El Campillo (Huelva). La Guardia Civil tiene pruebas de que el asesino confeso, el exrecluso Bernardo Montoya, de 50 años, mató y violó a la joven, el 12 de diciembre de 2018, tras haberla forzado a entrar en su domicilio. Sin embargo, la autopsia establece que la fecha del asesinato se encuentra entre el 14 y el 15 de diciembre. 

El 12 de diciembre, Luelmo mandó su último mensaje a su novio, en el que le informaba que no sabía si saldría a caminar. Ese mismo día, sospecha la Policía, Bernardo Montoya asesina a la joven entre las 17:22 y las 18:10 h. Al día siguiente, Luelmo no asistió al Instituto Vázquez Díaz, donde impartía sus clases. Al medido día su padre presentó una denuncia ante las autoridades en la que informa de su desaparición. 

A media mañana del 13 de diciembre, la Guardia Civil acudió al domicilio de Laura Luelmo, tras la insistencia de una profesora compañera de ella, que le había alquilado la vivienda. A esas horas, el coronel encargado de dirigir la operación asegura no haber estado al tanto de la denuncia por desaparición. Tras salir del piso, los agentes se encuentran a Bernardo Montoya -vecino de enfrente de Luelmo- quien, al preguntarle por la desaparecida, niega haberla visto nunca. 

Los agentes, tras tomarle los datos, los mandan a la central, donde descubren la lista de antecedentes penales del vecino, que había pasado 22 años en la cárcel, acusado de robo con violencia. Tras este descubrimiento Montoya se convirtió en el principal sospechoso.

El 17 de diciembre, un voluntario de Cruz Roja encontró el cádaver de Laura Luelmo. La víctima presentaba signos de violencia, a simple vista, causados por agresiones. Desde Madrid, se enviaron equipos para analizar el cadáver y tomar muestras del lugar de los hechos. Al día siguiente, el sospechoso intentó huir, pero las autoridades lograron detenerlo.

Fue el 19 de diciembre cuando Montoya confesó haber cometido el crimen, tras horas de interrogatorio. El presunto asesino dio una versión que no coincidía con las pruebas recogidas y estudiadas por la Guardia Civil, y omitió la agresión sexual, lo que, de demostrarse, conllevaría la prisión permanente revisable.