La UFV organiza una charla sobre la infoxicación, un horror del siglo XXI

La conferencia se siguió 'on line' y contó con profesores, periodistas y psicólogos expertos en la saturación de información

La infoxicación es considerada como uno de los horrores del siglo XXI. Foto: Pxhere.

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) organizó, el 20 de abril, una conferencia sobre la infoxicación, un fenómeno relacionado con la sobrecarga de información, de mensajes, noticias… Este tema fue tratado por Comunicación y Hombre, revista de la UFV cuyo objetivo es ser un espacio de reflexión y difusión de las investigaciones originales y la comunicación.

Daniela Musicco, directora de la revista, presentó el concepto de infoxicación y explicó que esta se abordaría desde diferentes disciplinas, como la psicología, la historia, el periodismo, la sociología, la filosofía, el cine, la política y la información en televisión, uno de los puntos más dolorosos que genera fake news. «Esperamos lograr una comprensión de este hecho comunicativo desde diferentes disciplinas o áreas de conocimiento», declaró Musicco.

Minutos después, intervino Nacho Alarcón, periodista y corresponsal de El Confidencial en Bruselas. «La pandemia impuso un silencio sobre nuestras ciudades, y parte de nuestro miedo al silencio tiene que ver con nuestra falta de conexión con la naturaleza», aseguró.

«El silencio es una herramienta fundamental para las reflexiones, toma de decisiones y asuntos en profundidad», aseguró Alarcón.

El periodista explicó que el silencio tuvo doble repercusión en la sociedad durante el confinamiento: «De repente, las ciudades se quedaron mudas, pero al mismo tiempo, todos los ruidos se incrementaron. Los primeros días de la cuarentena, todo el mundo estaba obsesionado con ser productivos, pero muy pocas personas hablamos de estar en silencio, que es una herramienta fundamental para las reflexiones, toma de decisiones y asuntos en profundidad», aseguró Alarcón. «Era un momento necesario para estar en reflexión y sacar conclusiones, abrazar el silencio y utilizarlo para pensar», añadió.

Más tarde, Gonzalo Sarasqueta, de la Universidad Católica de Argentina, habló sobre las técnicas de la comunicación política ante la era de la infoxicación y la interrupción. Explicó que a raíz de la pandemia se generaron cuatro fenómenos: la economía de la tensión, ya que «en un contexto de saturación de información lo que escasea es la atención de la persona»; «En segundo lugar se encuentra el ciudadano perezoso en la búsqueda de la información, que cada vez se desinteresa más de la actualidad»; En tercer lugar, la economía discursiva, ya que ahora los discursos se miden en caracteres; y, por último, la cultura hipervisual, «que garantiza una comunicación eficaz», matizó.

«Cada minuto, en todo el mundo, millones de personas crean mensajes. Esto quiere decir que a las noticias que propagan los mass media hay que añadirle todo el material que
difunde la ciudadanía a través de sus plataformas digitales», destacó Sarasqueta. «El resultado es un ecosistema comunicacional hipertrofiado, cargado de dispositivos, datos y subjetividades», terminó.
Gonzalo Sarasqueta, durante la charla de la infoxicación.

La charla continúo con Óscar Vázquez, subdirector de Informativos de Antena 3, quien subrayó que los periodistas están obligados a contar la verdad, pero que «el gran problema de la sociedad de hoy es la propagación del bulo, que lleva a la destrucción y buscan el control y manejo del individuo». Además, Vázquez insistió en que «hay gente que solo quiere controlar mediante la mentira y el engaño, y eso puede resultar bastante peligroso, y más en estos tiempos de campaña electoral». También hizo referencia a las noticias falsas y comentó que «buscan lo fácil, no necesitan calidad para ser viralizadas, sino que se comparte con mucha facilidad y son muy hábiles para despistar al ciudadano».

Para concluir, la psicóloga Teresa Barrera explicó que la infoxicación puede llevarse de manera adecuada: «Si hay un vacío de información, no sirve para nada. Hay que distinguir qué es funcional en mi entorno y qué es disfuncional».