La Javierada es la forma en la que Dios entra en el corazón de los jóvenes

Alumnos de distintas carreras y cursos acuden hasta Navarra para hacer la famosa peregrinación a Javier. Esta es la crónica de una de las estudiantes que participaron en la experiencia.

Más de 100 alumnos de distintos grados (Ingeniería, Enfermería, Medicina, Periodismo, Diseño…) y cursos de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), incluso de otras universidades como la Complutense, hicieron, este fin de semana, la Javierada, la peregrinación que se realiza al Castillo de Javier, en honor a San Francisco de Javier.

La jornada empezó el viernes 28 de febrero, con el trayecto desde Madrid hasta Pamplona, donde los peregrinos pasaron la noche en el seminario de Navarra. El sábado comenzó la caminata que tuvo un recorrido de, aproximadamente, 18 kilómetros, con unas vistas impresionantes a campo abierto.

Los jóvenes universitarios llegaron a Javier hacia el mediodía, donde comieron y recuperaron fuerzas para celebrar la eucaristía en el castillo. Después de cenar, hicieron una hora santa para aquellos interesados en abrir su corazón a Dios.

El domingo 1 de marzo, pusieron rumbo hacia Zaragoza para visitar la catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar, donde celebraron una misa a las 16:00 h.

Esta peregrinación ha sido un éxito gracias a la organización de la UFV, de los profesores, de los cuatro padres que acudieron y, sobre todo, gracias a las ganas y al compromiso de estos jóvenes que, aparte de querer pasárselo bien, se han acercado más a descubrir quiénes son.

El padre Gabriel Guajardo y Paulina Nuñez, consagrada del Regnum Christi, recomiendan esta experiencia. “La Javierada ha sido un momento muy juvenil donde los jóvenes se han encontrado con Cristo, pero en un ambiente jovial y divertido y viendo que el Cristianismo sí se puede. Han bailado, han rezado, han caminado y creo que es la forma en la que Dios entra en el corazón de los jóvenes. Todos nos llevamos muchos amigos y eso es lo más importante”, explica el padre. 

“Es el segundo año que se hace, es el segundo año que vengo, y cada año me ha gustado más. Este año me ha gustado más porque como no hemos sido tantos como el año pasado, nos hemos conocido mejor. Creo que la ocasión de darle a Dios un tiempo largo para que nos recuerde las cosas importantes es vital. Y que creo que, cuando uno se pone en camino y sale de su zona de confort físicamente, también espiritualmente pasa eso y ahí pasan cosas grandes”, afirma Paulina.