Kiko Argüello, el iniciador del Camino que nace entre los más pobres

Es uno de los fundadores del Camino Neocatecumenal, que nació en las chabolas de Palomeras Altas, Vallecas (Madrid) y, en la actualidad, está presente en los cinco continentes

La falta de respuestas marcó la juventud de Francisco José Gómez Argüello. Nacido en León, el 9 de enero de 1939, de familia burguesa y católica, se trasladó a Madrid a estudiar Bellas Artes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1959, recibió el Premio Nacional Juvenil de Pintura. Durante su etapa estudiantil, acudió a entornos marxistas y ateos y se alejó cada vez más de la Iglesia. 

Sin embargo, una crisis existencial determinó su vida. Ese vacío le llevó a encontrar a Dios. En una entrevista concedida a La Razón, declaró que repetía a la gente la pregunta “¿y tú sabes por qué vives?”, no consiguió que nadie resolviese ese interrogante. “Se abría un gran abismo dentro de mí. Ese abismo era una llamada profunda de Dios”, confirmó Argüello.

“Se abría un gran abismo dentro de mí. Ese abismo era una llamada profunda de Dios”, declaró Kiko Argüello.

La necesidad de conocer más acerca de esta llamada le empujó a realizar cursillos de cristiandad, donde se formó como catequista. 

Argüello nunca abandonó su perfil artístico. Una vez convertido, puso su arte al servicio del cristianismo y ha realizado numerosas obras (como pintor, músico, arquitecto y escultor) alrededor del mundo. 

El guía de sus siguientes pasos fue Charles de Foucauld. En 1964, empujado por sus escritos, abandonó todo y decidió vivir en las barracas de Palomeras Altas, en Vallecas (Madrid). Allí conoció a Carmen Hernández (fallecida en 2016). Lo que no sabían es que ambos fundarían una comunidad que recorrería el mundo. Entre los más pobres encontraron la oportunidad de predicar la palabra de Dios. Este fue el inicio del Camino Neocatecumenal, que difundió su síntesis kerigmática, teológico-catequética, la clave de este proceso de evangelización.

El arzobispo de Madrid en aquella época, monseñor Casimiro Morcillo, aceptó esta nueva línea catequética y animó a Argüello y a Carmen Hernández a que propagasen su síntesis en las parroquias de la ciudad. Desde la capital, la comunidad fue creciendo y atrajo a creyentes de todo el país.

Todos los Caminos llegan a Roma
Acompañados por monseñor Dino Torreggiani, fundador del Instituto de los Siervos de la Iglesia, Kiko Argüello y Carmen Hernández llegaron a Roma en 1968. Sin embargo, los párrocos romanos no acabaron de aceptar la teoría defendida por el Camino.

De nuevo, la llamada de Dios hizo que Argüello se instalase en un barrio marginal: Borghetto Latino de Roma. Entre la pobreza, conoció a un grupo de jóvenes y, tras predicar su visión del cristianismo y realizar un retiro con ellos, estos le permitieron impartir catequesis en su parroquia. Fue entonces cuando se fundó la primera comunidad neocatecumenal en Roma.

Actualmente, el Camino Neocatecumenal está representado en los cinco continentes, en 134 naciones y cuenta con 21.300 comunidades repartidas en un total de 6.270 parroquias.