José Luis García Serrano, ejemplo de esfuerzo y superación

El paratriatleta español con su perra guía y Luis Molina dieron una charla en la Universidad Francisco de Vitoria, en la que explicaron su experiencia en la vida y sobre sus metas en los Juegos Olímpicos.

José Luis Garcia Serrano en la UFV
José Luis Serrano (d) y Luis Molina, en la UFV. Foto: Ricardo Mérida.

José Luis García Serrano, alías Jota, nació en 1984 en Buitrago del Lozoya, un pueblo madrileño de la Sierra de Guadarrama. Actualmente, es paratriatleta profesional, recién licenciado en Fisioterapia y diplomado en Óptica y Optometría. A la edad de 7 años, le diagnosticaron uveítis y perdió la vista en el ojo izquierdo. A los 28 años, perdió la visión completa.

En el año 2012, se maravilló con el triatlón. En 2013, comenzó a competir y después de cinco años es el único español invidente que está en las Series Mundiales de Paratriatlón y participará en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. “Tengo un equipo que gracias a ellos me hace rendir”, aseguró el deportista español.

Sus objetivos en los Juegos pasan por llegar a lo más alto y eso significa estar en el podio. No se pone límites y va a por el oro. Garcia Serrano también compartió que después de los Juegos no sabe si seguirá compitiendo: “Actualmente no lo sé, tengo ganas de disfrutar de la familia y de momentos que a uno le priva cuando entrena a este nivel. Además, mi mujer es la que manda”.Garcia Serrano sí tiene claro que quiere estudiar un master de Fisioterapia.

Además, en la charla celebrada en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) estaba su compañero Luis Molina, alumno de la UFV, al que ofrecieron, este septiembre, ser guía de García Serrano. Molina cuenta que su primer entrenamiento fue una carrera con la cuerda del infinito y que con muy poca fortuna se tropezaron con una mujer. Después, unas semanas más tarde, se fueron a Gandía, donde estuvieron con todos los paraolímpicos que iban a ir a los Juegos y aprovecharon para mejorar como pareja en todas las modalidades. En la charla explicó que la virtudes de un guía son las siguientes: “compromiso, esfuerzo y empatía. En mi día a día, los estudios están lo primero y después está Jota. Pero lo principal es convertirse en un gran amigo”.

Sobre la sensación que tuvo al quedarse ciego, García Serrano comentó: “Me vinieron dos pensamientos: lo primero que pensé fue que esto me iba a hundir, pero otro pensamiento fue que, aunque no vea las cosas, siempre estarán ahí. Yo entré en el quirófano viendo con un ojo, y después de la operación se me apagaron las luces de la vida. También, me acordé de que los familiares y amigos sufren esto que me ocurrió”. Además, destacó lo más difícil que le puede parecer a un ciego “la frustración de que uno no puede hacer algo debido a que no es capaz de hacerlo por sí solo”.

García Serrano entrena 30 horas a la semana y destaca la importancia de la confianza con el guía: “El feeling tiene que ser lo más importante entre el ciego y el guía. La confianza tiene un papel muy especial”.

“Detrás de los deportistas de alto rendimiento hay mucho más que un 42 en un 400, 1 minuto en no sé que, que eso a veces se le olvida a la gente”, dijo José Luis García.

Durante la charla en la UFV, el paratriatleta destacó la importancia que tienen los patrocinadores en el deporte: “En España, tenemos la suerte de contar con el plan ADO y ADOB. Las empresas privadas dan becas para que los deportistas puedan entrenar de manera profesional y también puedan vivir bien. Las becas son entregas en referencia a la posición que puedas llegar a conseguir en el campeonato mundial, los que se clasifican entre el primer y cuarto puesto son los que reciben más apoyos. Detrás de los deportistas de alto rendimiento, hay mucho más que un 42 en un 400, un minuto en no sé que…, y eso, a veces, se le olvida a la gente”.

Respecto a su futuro cuando deje la competición, García Serrano señaló que no se ve como entrenador, que le gustaría ser “fisioterapeuta con niños” y que le encantaría practicar esquí y surf, dos de sus aficiones.