Gregorio Luri: “Si queréis evitar revoluciones, haced evoluciones”

El filósofo, pedagogo y ensayista visitó, el 24 de febrero, la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) para reflexionar acerca del "cansancio vital" que existe en la sociedad y sus soluciones

Gregorio Luri, durante su encuentro en la UFV

“Qué acto más bonito y qué poco usual”, así iniciaba Gregorio Luri su intervención, con una frase que podría definir el acto y que hace referencia a la necesidad de tratar el “cansancio vital” de la sociedad mediante su reflexión.

El encuentro, titulado ¿El hombre se ha cansado de sí mismo?, fue organizado, el 24 de febrero, por Padres UFV y tuvo lugar en la sala de grados de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), a las 19:30. En la sesión, el filósofo, pedagogo y ensayista Gregorio Luri expuso sus consideraciones acerca del futuro de lo humano y la corriente pesimista que mira al futuro con temor: “Aquellas utopías que creyeron nuestros padres y abuelos se han quedado al margen y ahora se está adquiriendo un miedo al futuro”.

“Nuestro mayor pecado como nación es la ignorancia sobre el valor de nuestra herencia”, declaró Gregorio Luri.

A pesar de estar en el mejor momento de la historia, respecto a tecnología y avances, estos no acompañan a la mentalidad y el sentir de las personas: “Parece que la suma de avances no da para un progreso en mayúsculas”.

Gregorio Luri afirmó que la sociedad no valora “lo que tiene en las manos”. Además, explicó que hay que cuidar el patrimonio cultural para transmitirlo correctamente y así mantener y luchar por aquellas esperanzas. “Nuestro mayor pecado como nación es la ignorancia sobre el valor de nuestra herencia”, declaró Gregorio Luri.

Una mirada serena y cariñosa en el presente
Luri comentó que la preocupación hacia el futuro se está extendiendo en las nuevas generaciones y en las escuelas. Sin embargo, afirmó que educar en el pánico no hace ningún bien: “Vamos a aceptar que estamos a dos pasos del abismo, ¿cuál es la conducta inteligente?”. La respuesta, dijo Luri, está en la serenidad, que es esencial para “no dejarse llevar por tanta plañidera del presente”, aunque tampoco es bueno ignorar la realidad. “Si queréis evitar revoluciones, haced evoluciones”, explicó Luri, citando al filósofo Jaime Balmes.

Debemos observar con serenidad y cariño nuestro tiempo, explicó Luri.

Además de la serenidad, Gregorio Luri destacó la importancia de tener una mirada de cariño en el presente: “Debemos observar con serenidad y cariño nuestro tiempo”. Explicó que una mirada enamorada es, a su vez, clarividente, y permite ver más allá de los problemas, sin focalizar todo en ello. Esto cobra un especial significado en el cristiano, que ha conocido el Amor de Dios: “Como cristiano, no ser optimista es renegar de la fe”.

No es la primera vez que tiene lugar un pensamiento así. Gregorio Luri aseguró que, tras la caída del Imperio romano, sucedió algo parecido, enfocado en la figura de los bárbaros. Sin embargo, la figura a la que echarle las culpas ha cambiado. “Ahora el bárbaro somos nosotros, hay una obsesión de culpabilizarnos a nosotros de todo lo que pueda pasar”, sostuvo el filósofo. Comentó que es una imagen que tarda en hacer efecto, pero que termina notándose.

“La manera más beneficiosa de cuidar de ti es cuidar los nexos con otras personas”, afirmó Luri.

Gregorio Luri explicó que “el cristianismo veía al hombre como un daimon, entre el animal y el ángel”, es decir, como un ser a medio camino entre lo humano y lo divino. El hombre puede seguir la inercia hacia lo animal o luchar por su versión mejor. En cambio, esta idea de alma no resulta definida en la actualidad: “No puedes pedir a alguien sin fe que sea un ángel, pero sí algo que cumpla las condiciones”. Por eso, su tésis para cambiar la situación pasa por replantearse la condición humana y reivindicar el alma. “La imagen del hombre que quiero defender es que somos seres fronterizos entre lo que somos aquí y aquello que podemos llegar a ser, nuestra mejor versión”, afirmó Gregorio Luri.

En su discurso, Luri terminó hablando de la importancia de la fidelidad y del perdón para deshacerse de los egoísmos. “La fidelidad es la capacidad de domesticar el tiempo”, declaró Gregorio Luri. Comentó que, para ser verdaderamente libre, la persona debe mirar hacia los demás: “La manera más beneficiosa de cuidar de ti es cuidar los nexos con otras personas”.