Elena Postigo: “No somos cíborgs, sino sapiens”

La directora del Congreso Razón Abierta, celebrado en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), los días 17 y 18 de junio, anima a "seguir pensando qué significa ser humanos y trabajando sobre transhumanismo y poshumanismo".

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha acogido, los días 17 y 18 de junio, a más de 30 ponentes que de forma presencial u on line han abordado el desafío del transhumanismo desde perspectivas tan distintas como la filosofía, la ciencia, la medicina, el derecho, la política, la bioética, la familia, el deporte, la comunicación audiovisual y la teología, entre otros.

Como comentaba Elena Postigo, directora del Congreso Razón Abierta sobre Transhumanismo, durante la clausura: “Ha surgido la pregunta antropológica (quiénes somos y quién es el poshumano), epistemológica (podrá la ciencia con sus límites responder a los anhelos del ser humano), ética (qué hemos de hacer para llegar a ser verdaderamente humanos) y de sentido. Ha sido un ejercicio práctico de razón abierta y de diálogo interdisciplinar”.

Durante estos dos días, se ha hecho explícita la reflexión y las ideas que lleva esta ideología. “El transhumanismo no es consciente de cuáles son porque no es una filosofía sino una práxis y aquí han sido explicitadas muchas de ellas: el ser humano como ser material que se autoconstruye, la perfección física y psíquica como anhelo y deseo, la sustitución y eliminación de lo imperfecto”, reflexionaba Elena Postigo.

“Seguiremos pensando qué significa ser humanos y trabajando sobre transhumanismo y poshumanismo. De momento, no somos cíborgs, sino sapiens”, ha concluido la directora del Congreso Razón Abierta sobre Transhumanismo, dejando la puerta abierta a seguir reflexionando sobre este tema.

Realidad o ficción
El congreso, que comenzó con la charla Transhumanismo y posthumanismo: ¿realidad o ficción?, impartida por el investigador principal del Instituto para el Futuro de la Humanidad (FHI) de la Universidad de Oxford, Anders Sandberg, recordó la base de esta corriente: mejorar a los humanos con tecnología, hasta el punto de transformar los cuerpos y la especie humana. Sandberg explicó: “El debate fundamental en torno a este tema radica en si a través del transhumanismo seguiremos siendo humanos, o, por el contrario, perderemos nuestra esencia humana”. Además, se planteaba si no se vive ya en un mundo poshumano. “Hay bastante de la tecnología transhumanista que ya está con nosotros”, afirmó.

Esta charla fue el punto de partida para abordar todas estas cuestiones y comentar la reflexión que propone el Instituto Razón Abierta, basado en una mirada integral de la persona y un diálogo de todas las ciencias en la filosofía y la teología.

Así, ha contado con ponentes de la talla de Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático emérito de Genética de la Universidad de Alcalá, quien explicó los fundamentos de una nueva tecnología de edición genética (CRISPR) que puede llegar a ser muy eficaz para curar enfermedades, pero planteaba, ¿qué pasaría si se ofrecieran unos medicamentos (drogas) para potenciar, por ejemplo, la atención en niños?, ¿qué efecto tendría esto en el cuerpo y la mente?, ¿y en la sociedad?

Otro de los grandes temas que se trataron es la diferencia entre terapia y mejorar, y que fue abordado, planteando los límites y retos al respecto, por Miquel-Àngel Serra, colaborador científico del Laboratorio de Neurofarmacología de la Universidad Pompeu Fabra.

También, se trató el tema de la familia y la bioética con las intervenciones de Laura Palazzani, catedrática de Filosofía del Derecho en la Università LUMSA, con su ponencia Genderless y cyborgs: hacia la disolución de las diferencias sexuales; del magistrado y presidente de la Fundación Jèrôme Lejeune, Jean Marie Le Mené, quien habló de las cuestiones bioéticas en torno al transhumanismo; y de María Lacalle, directora del Instituto Razón Abierta de la Universidad Francisco de Vitoria, quién explicó la disolución de la familia en una utopía poshumana y cerró una de las últimas mesas de este congreso con una reflexión: “El ser humano necesita ser amado. El transhumanismo no puede mejorar a las personas. Solo a través de la familia se aprende a amar”.

María Lacalle: “El transhumanismo no puede mejorar a las personas. Solo a través de la familia se aprende a amar”.

Otros ponentes que no han faltado a su cita fueron Carter Snead, director de Nicola Center of Ethics and Culture y profesor de Derecho de la University of Notre Dame, quien habló sobre lo que significa ser humano, la corporeidad y la ética pública en la mesa redonda Derecho, empresa y política, en la que también participaron Enrique Gómez Aguilera, catedrático de Ingeniería Biomédica y presidente de la Sociedad Española de Ingeniería Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, y Albert Cortina Ramos, director del Estudio DTUM.

También, se abordó el tema de la inteligencia artificial y la ética, impartido por Carissa Veliz, profesora asociada de Filosofía y miembro del Institute for Ethics in AI, University of Oxford, quien recordó que “la privacidad es poder”. En esa misma mesa redonda sobre ingeniería también participaron Antonio Diéguez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Málaga, quien habló de transhumanismo y biónica; Paolo Benanti, profesor de Ética, Biología Moral y Bioética en la Pontificia Università Gregoriana, quien habló de robótica y cómo “lo humano se perfecciona, y los robots se humanizan”.

Juan Arana durante su intervención en el Congreso
Juan Arana, durante su intervención en el Congreso

El último en reflexionar sobre esta cuestión fue Juan Arana, catedrático de Filosofía de la Universidad de Sevilla, quien en la clausura señaló: “Nuestra lucha no es contra el transhumanismo, sino por la supervivencia del hombre”. Además, se preguntó por la esencia de lo humano ante las diferentes corrientes transhumanistas. Así, Arana afirmó que “la filosofía del transhumanismo está llena de agujeros”. “Es preciso medir las consecuencias de nuestras capacidades”, añadió. De hecho, finalizó su intervención afirmando: “Lo más probable es que, si seguimos tocando teclas al azar dentro del cerebro, enredando ad libitum con los genes o suplantando sin ton ni son la acción humana por sistemas computacionales sin alma, en lugar de una pléyade de superconciencias consigamos obtener un páramo desierto de cualquier rastro consciente. Ojalá que tal cosa no ocurra nunca, pero, lamentablemente, no será por haber dejado de intentarlo”, concluyó.

El encuentro ha convocado a docentes e investigadores universitarios interesados en abordar el transhumanismo –en cualquiera de sus expresiones o cuestiones relacionadas– desde una razón abierta a la totalidad de lo real y poniendo en diálogo la ciencia particular de que se trate con la filosofía y/o la teología.

Los ponentes invitados son expertos en alguna de las áreas que toca el transhumanismo y provienen de universidades de toda España, Europa y Estados Unidos. El programa estuvo formado por cuatro conferencias magistrales, ocho mesas redondas, un coloquio y mesas de comunicaciones.