Aumentan las donaciones de sangre, a pesar de la pandemia

El incremento se nota, principalmente, en los puntos móviles, como el instalado temporalmente en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV)

Los autobuses de Cruz Roja realizan una labor esencial para asegurar el abastecimiento de las reservas de sangre en la Comunidad de Madrid. Foto: Michel Tinnirello

Donar sangre salva vidas. En este aspecto, la labor de Cruz Roja es esencial a la hora de ayudar, gracias a las aportaciones de los voluntarios que ofrecen media hora de su tiempo para colaborar, de forma altruista, con esta organización. Durante la pandemia, las donaciones fueron, y son, muy necesarias, pero algunos de los donantes habituales se encontraron con el miedo a contagiarse de coronavirus.

Durante los meses más complicados de la pandemia, los centros de transfusión de la Comunidad de Madrid lanzaron una petición de ayuda por la situación en la que se encontraban las reservas de sangre. La respuesta fue unánime: Cruz Roja registró algunos de sus mejores datos de donantes, con colas de ciudadanos que se apostaron frente a los puestos preparados para donar. Tal fue la afluencia de gente, que numerosos centros de donación se vieron desbordados y tuvieron que pedir que volvieran otro día, situación registrada muy pocas veces.

Otro ejemplo de solidaridad se dio durante Filomena, el temporal de nieve que en el mes de enero asoló Madrid. Durante los días que duró, las transfusiones de sangre aumentaron y se hizo un llamamiento urgente a la ciudadanía para solucionar la necesidad de los centros. La respuesta volvió a ser ejemplar: en un día, los centros habilitados por Cruz Roja, con la colaboración del Gobierno de la Comunidad de Madrid, recolectaron lo previsto para tres jornadas.

Donar es seguro
Uno de los miedos que la pandemia ha aumentado es el temor a los espacios cerrados, ante el riesgo que estos suponen a la hora de contagiarse de coronavirus. Sin embargo, los centros de donación de Cruz Roja —ya sean en recintos hospitalarios o los autobuses apostados en las calles o centros de la Comunidad— son espacios seguros gracias a la labor de voluntarios y personal sanitario, que se encargan de asegurar que todo aquel que desee donar cumpla con las medidas de seguridad necesarias. Un ejemplo ha sido el autobús colocado en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), entre el 8 y el 12 de marzo, al que más de 200 personas —entre alumnos, docentes y trabajadores del centro— han acudido para ayudar. Desde la organización, agradecen a la universidad su ayuda y califican esta campaña como “un éxito rotundo”, ya que, debido a la afluencia de gente, se han visto obligados, por primera vez, a alargar en un día su estancia en la UFV.

Con respecto a la seguridad de estos espacios, desde el primer momento, cuando el donante va a completar la solicitud con sus datos y con su informe médico, desde la organización se le entrega una mascarilla quirúrgica, de forma gratuita, para que la coloque sobre la que ya lleva puesta y se le aplica gel desinfectante en las manos. Tras rellenar la documentación y entregarla a la coordinación, el donante es conducido a una sala donde se realiza un chequeo inmediato de la tensión y del nivel de hierro y glóbulos en la sangre, en un espacio que previamente ha sido desinfectado.

 

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Aunque los tiempos de espera sean ligeramente superiores a los que eran antes de la pandemia, desde la organización justifican este detalle alegando que es necesario ventilar y desinfectar las camillas donde pasan a donar quienes se acerquen. Belén Palazuelos, antigua alumna de la UFV y promotora de Cruz Roja, añade que el tiempo puede alargarse si los donantes son primerizos, ya que necesitan de más tiempo.

Las distancias también son esenciales a la hora de hacer de los autobuses un espacio seguro. Al autobús no pueden subir más de las personas permitidas por la normativa de la Comunidad —el personal sanitario no se contabiliza, aunque, debido a ello, extreman las medidas de higiene—. A los elementos que impiden una donación, desde Cruz Roja han añadido uno nuevo, y es que si el donante presenta fiebre o síntomas relacionados con el coronavirus, y si tras realizarse una prueba presenta un positivo, deberá llamar de forma inmediata a la organización para que esta tome las medidas oportunas con su donación.

Aunque el miedo a las agujas siga siendo el principal factor por el que algunos temen donar sangre, las campañas que realizan cada cierto tiempo en la UFV son un éxito tras otro, que se logra gracias a la predisposición que el centro tiene para ayudar de forma altruista.