Reino Unido estudia la prohibición total del ‘foie gras’

Desde el 2006, está prohibida su producción, pero el gobierno de Boris Johnson analiza si veta su importación y consumo

El Brexit ha provisto a Reino Unido de mayor control sobre el comercio exterior del país. De esta forma, el gobierno de Boris Johnson puede decidir vetar ciertos productos que provienen de países de la Unión Europea. Los animalistas confiaban en el Brexit para hacer realidad el proyecto de ley que prohibiese el foie gras. Sin embargo, la prohibición de las importaciones de foie (200 toneladas al año) está en el aire desde marzo de 2021, cuando el ministro de Bienestar Animal británico planteó la propuesta.

Líderes euroescépticos del Parlamento, como Graham Brady y el ministro Jacob Rees-Mogg, han rechazado el primer proyecto de ley presentado en la Cámara inglesa. Sus argumentos se basan en la imposición de la libertad individual. En el discurso de los opositores a la ley se compara el ejemplo del foie con el de la crianza de pollos. Además, se identifica la compra de foie como un caso diferente al del vegetarianismo o el veganismo.

La agonía que supone el foie para los patos
Para producir el foie gras, los patos son alimentados a la fuerza entre dos y tres veces al día a través de un embudo. Los hígados alcanzan hasta diez veces su tamaño normal por la sobrecarga de grasa que produce la hipertrofia del órgano. Asociaciones animalistas como PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) han criticado, desde hace años, el sistema de elaboración de este producto.

«Deberíamos cerrar nuestras fronteras a este cruel comercio. Una prohibición reflejaría la opinión de la abrumadora mayoría de los británicos. El 79% quiere ver el fin de las importaciones de foie gras«, exige la organización en su página web.

En Francia, el máximo productor del mundo, con un total de 15.000 toneladas al año, las empresas han mostrado su descontento ante la propuesta. Marie-Pierre Pé, directora del Comité Interprofesional de Palmípedos de Hígado Graso (Cifog), considera que la prohibición de las importaciones supondría «un verdadero ataque a la libertad de los amantes británicos del foie gras».

«Estoy muy decepcionada por el giro del Gobierno, pero esta guerra la vamos a ganar, es solo cuestión de tiempo», ha declarado Abigail Penny, directora de la organización Animal Rights UK. Penny asegura que, según encuestas, dos tercios de los británicos están a favor de la eliminación del foie.