La Interpol elige a su nuevo presidente

El emiratí Ahmed Naser al Raisi ha sido el más votado en la Asamblea General celebrada en Estambul

Asamblea General de la Interpol, celebrada en Estambul

La Organización Internacional de Policía Criminal, más conocida como Interpol, ha elegido al que será su presidente para los cuatro próximos años. Un general de Emiratos Árabes Unidos ha sido el más votado, después de tres sesiones en las que no hubo una decisión definitiva. El organismo ha celebrado estas elecciones en la Asamblea General, en Estambul (Turquía). Tras la votación secreta de los delegados de la asamblea, Ahmed Naser al Raisi ha ganado, con un 70% de los apoyos, en la tercera ronda.

Organización mundial
La Interpol (International Police) se define como una organización mundial, compuesta por 194 miembros, que analiza a los delincuentes y fugitivos más peligrosos a nivel global para ayudar a los gobiernos internacionales a conseguir detenerlos, y “hacer del mundo un lugar más seguro”, como ellos mismos apuntan. Funciona como plataforma de cooperación y trata de facilitar a la policía el trabajo con sus homólogos en otros países, incluso entre aquellos que no mantienen relaciones diplomáticas. La formación, según explican, es fundamental y está cimentada en la solidez de sus alianzas.

Asimismo, su objetivo es dar voz a la policía en el ámbito internacional y crear grupos de colaboración entre policías y expertos para la investigación de las tendencias delictivas a nivel global. Sus acciones deben estar dentro de los márgenes legislativos del Estado en el que actúen y, pese a trabajar con casi 200 países a través de una red protegida, no dispone de agentes ni cuerpos especiales. Su poder recae sobre la cantidad de conexiones que establece con las naciones y la línea directa con los mandos superiores de cada país, que le permite avisar de sospechosos y criminales.

A pesar de que las oficinas centrales se encuentren en Lyon (Francia), la Interpol cuenta con OCN (Oficina Central Nacional) en decenas de países, formadas por funcionarios de la policía nacional. La labor de la Interpol reside en hallar delitos y delincuentes, para acumular en su base de datos los nombres, huellas dactilares y pasaportes robados, y luego comunicarlo a los gobiernos pertinentes. El papel que juega la organización pasa por utilizar una serie de alertas o notificaciones rojas, es decir, avisos con información detallada para que las naciones puedan atrapar a los fugitivos. Aun así, las alertas rojas no tienen validez jurídica y simplemente se basan en un procedimiento administrativo que no depende de pruebas específicas sobre crímenes, sino en los datos que el Gobierno quiera recabar sobre el delincuente. Es en ese punto donde se diferencia su rol con el de las órdenes de detención internacional, que sí poseen mandamiento judicial.

Además de actualizar regularmente su base de datos, la Interpol se centra en la lucha contra el terrorismo, la ciberdelincuencia y la delincuencia organizada, mediante iniciativas internacionales. El hecho de no poder actuar, ya que se rige por la normativa nacional del país al que corresponda la necesidad policial, impide que pueda realizar arrestos o capturas. Hace años, su expresidente Meng Hongwei desapareció durante días, y el organismo se vio inhabilitado para inmiscuirse. En la actualidad, algunos expedientes contra delincuentes españoles siguen abiertos, y destacan alertas rojas contra exmiembros de la banda ETA y acusados de narcotráfico a gran escala.

Creación y polémica
Después de concretar la idea surgida en 1914, en Mónaco, de crear un órgano internacional capaz de resolver delitos y utilizar técnicas de identificación a criminales, la Interpol pasó por diferentes etapas, incluyendo ambas guerras mundiales (y la aparición con el nombre de Comisión Internacional de Policía Criminal, en Viena) hasta denominarse Interpol, en la reconstrucción ofrecida por Bélgica en el encuentro de 1946, en París.

La figura del presidente consiste en la labor no remunerada de dirigir la Asamblea General y asistir a tres reuniones del Comité Ejecutivo al año. El candidato electo, el exgeneral emiratí Ahmed Naser al Raisi, ha sido el más votado, a pesar de estar siendo investigado por presuntas torturas en su país de origen.