Fracasa la propuesta para liberar la patente de las vacunas de la Covid-19

La iniciativa buscaba facilitar el acceso de los países menos desarrollados a las vacunas. Aunque no ha salido adelante, los miembros de la OMC aseguran que volverán a debatirlo en próximas sesiones

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La OMC no ha conseguido llegar a un acuerdo acerca de las patentes de las vacunas contra el coronavirus. Foto: Pixabay

Redactada por Cristina Camacho y Nuria Usero

La Organización Mundial del Comercio (OMC) no ha conseguido llegar este jueves a un acuerdo con respecto a la liberación de las patentes de las vacunas contra el coronavirus, a pesar de que la petición cuenta con el apoyo de más de 100 países.

La iniciativa ha generado discordia entre los estados desarrollados y aquellos en vías de desarrollo. India, el país con la mayor producción de vacunas en el mundo, y Sudáfrica, donde se ha detectado una nueva cepa del virus que es potencialmente resistente a las inmunizaciones disponibles, son los que presentaron esta iniciativa el pasado 2 de octubre.

El documento presentado planteaba una excepción en algunos de los puntos planteados en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual (Adpic). Todos los tratados de libre comercio entre los países miembros de la OMC se basan en este documento, aunque hay algunos acuerdos bilaterales y regionales que endurecen o flexibilizan lo ahí reflejado.

Estas exenciones se mantendrían únicamente durante el tiempo que durase la pandemia y solo son aplicables a aquello que tenga relación con la “prevención, contención o tratamiento” de la Covid-19. El objetivo es facilitar el acceso a vacunas y medicamentos que son eficaces contra el virus, lo que beneficiaría especialmente a los países menos desarrollados que, a día de hoy, no tienen casi acceso a esos productos médicos esenciales.

Japón, Canadá, Reino Unido y Suiza son algunos de los países que han rechazado esta petición. Según un funcionario comercial de Ginebra, estos han alegado que no hay indicios de que los derechos de propiedad intelectual hayan supuesto un problema para el acceso a medicamentos y tecnologías relacionadas con el coronavirus.

La Unión Europea -España incluida- y Estados Unidos han defendido que los incentivos legales y comerciales que proporciona el marco de las patentes son fundamentales para impulsar a las empresas privadas a que hagan inversiones y asuman el riesgo.

Fernando Caro Cano, profesor de Farmacia en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), explica a Mirada21.es el porqué de este argumento: “Las compañías farmacéuticas han invertido mucho dinero y medios en obtener las vacunas, y, para retornar esa inversión, se les dan 20 años de patente en los que solo la pueden fabricar ellos. Pero, además, en la práctica son menos porque el tiempo comienza cuando la descubren, pero luego hay que hacer todos los estudios para poder ponerla en el mercado, cosa que puede llevar entre 10 y 12 años de la duración de la patente”.

Es por este mismo motivo, según explica Caro Cano, por lo que liberar las patentes puede suponer que todo el trabajo y esfuerzo empleado en desarrollar las vacunas se vea perjudicado porque pueden no ser capaces de recuperar la inversión.

La moción para liberar las patentes “tomó mucho auge entre los países menos desarrollados, cerca de 100 países están a favor de la propuesta de los 165 miembros”, señaló la analista internacional Brenda Estefan a Expansión. “¿Quiénes se opusieron a ella? Los países más ricos que tienen industria farmacéuticas propias y las están protegiendo”, añadió Estefan.

Este mapa muestra la diferencia en la administración de la vacuna entre los países. Fuente: Médicos Sin Fronteras

Médicos Sin Fronteras se pronuncia al respecto
Médicos Sin Fronteras (MSF) y Salud por Derecho publicaron un comunicado para pedir al Gobierno de España que apoyara la suspensión de las patentes para poder aumentar la producción de vacunas. Además, afirmaron que esto crearía un reparto de forma equitativa, al tener más fabricantes.

Las dos organizaciones habían pedido a España, que ya en un principio formaba parte del grupo que no quería liberar las patentes, que, aunque no lo aprobase, no fuera un obstáculo para la exención temporal. Ambas señalaron que no es suficiente el plan que garantiza el acceso a las vacunas (Covax) para los países de renta baja y media-baja. “La situación excepcional y sin precedentes en la que nos encontramos requiere de medidas extraordinarias”, aseguraron.

Fernando Caro Cano también comparte esta opinión, y asegura que la situación actual “sí se podría paliar (con el Covax), pero no en un plazo corto, sino a medio plazo, cuando ya haya suficiente número de vacunas en el mercado y ya se haya vacunado a mucha gente. La idea es que mientras haya países que no se hayan vacunado siempre habrá peligro de reinfecciones”.

Los argumentos de Médicos Sin Fronteras se basan en la reciente tensión que ha habido por la escasa fabricación de dosis con las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca. Califican estas negociaciones como un mercado: “Los países que más pagan son los que más población tienen vacunada y las corporaciones abusan y operan con impunidad a través de acuerdos de compra secretos”.

También, han afirmado, a través de informes del Instituto de Salud Global y de la Universidad John Hopkins, que los países ricos están adquiriendo más vacunas que otros, lo que está causando una desigualdad. Según los datos, una quinta parte de la población mundial no tendrá acceso, como mínimo, hasta 2022. Además, un 16% de la población ya tiene el 60% de los suministros.