Francisco consagra Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María

El santo padre ha pedido a todos los obispos y sacerdotes del mundo que se unan a él en esta oración

La liturgia para consagrar a la humanidad entera, con especial mención a Rusia y Ucrania, tendrá lugar la tarde de este viernes, a las 17:00 horas, en la Basílica del Vaticano. El papa Francisco ha enviado a todos los obispos del mundo una carta con motivo de la consagración: “Ha pasado casi un mes desde el inicio de la guerra en Ucrania, que está causando sufrimientos cada día más terribles en esa martirizada población, amenazando incluso la paz mundial. La Iglesia, en esta hora oscura, está fuertemente llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto”. 

Otros momentos en los que se pidió la consagración al Inmaculado Corazón de María fue el 13 de julio de 1917, en Fátima (Portugal). La Virgen se apareció a los pastorcitos y pidió la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón. Si no se concedía esta petición, Rusia extendería “sus errores por todo el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”.

San Juan Pablo II consagró, el 25 de marzo de 1984, a la humanidad, con especial mención a los países que más lo necesitaban, como era Rusia. El 13 de mayo de ese mismo año, explotaron accidentalmente los misiles de la base militar rusa de Severomorsk, y en unos pocos días la URSS se quedó sin parte de su armamento. “Cuando san Juan Pablo II consagró a Rusia, se evitó una tercera guerra mundial. Hubiera sido una guerra nuclear”, afirma Javier Pueyo, sacerdote de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Talavera de la Reina (Toledo).

“Cuando san Juan Pablo II consagró a Rusia, se evitó una tercera guerra mundial. Hubiera sido una guerra nuclear”, afirma Javier Pueyo.

Pueyo explica que “el camino para la paz es mediante la consagración”, y añade: “La Iglesia no se pronuncia sobre quiénes son los buenos o los malos, sino que quiere consagrar a toda la humanidad porque todos influimos en la situación de estos dos países”. El Papa pide a la Virgen conseguir el don de la paz a través de la consagración”, matiza el sacerdote. 

Pueyo insiste en que cuando deja de haber justicia no hay paz. “Para que haya paz es necesario que haya justicia y paz en las relaciones humanas, y para eso es necesario que los hombres se acerquen a Dios. La verdadera paz es fruto de la unión de los hombres con Dios”, explica.

Javier Pueyo anima a colaborar por la paz del mundo: “El rosario es el instrumento que ayuda a vivir la consagración”. “Rusia vuelve a ser una amenaza para la paz, así que recemos por Rusia. Bienaventurados los que trabajan por la paz”, asegura el sacerdote.

Los secretos de Fátima
En 1917, la Virgen se apareció a unos pastorcitos en Fátima y les dijo tres secretos. En agosto de 1941, sor Lucia (una de las videntes) reveló dos de ellos. El tercer secreto se lo entregó, en un sobre, al Vaticano, en 1957. El papa Juan Pablo II lo hizo público en mayo de 2000.

El primer secreto está asociado a la Revolución Rusa. Los niños dijeron que habían visto una visión relacionada con el infierno, un mensaje de los dramas que viviría la humanidad si no se arrepentían de los pecados que cometían. En julio de 1917, la Virgen pidió que la humanidad y, especialmente Rusia, se consagrase al Inmaculado Corazón de María: “Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”. Pero el consejo dado tras el primer secreto no se cumplió.

En el segundo secreto, la Virgen dijo a los pastorcitos: “La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al santo padre”. Aquello se refería a la II Guerra Mundial

El tercer secreto hace referencia al papa San Juan Pablo II y a lo que presenciaron 70.000 personas cuando, el 13 de octubre de 1917, se produjo el “milagro del sol”. El 13 de mayo de 1981, un pistolero turco disparó al papa, que aseguró que logró sobrevivir gracias a que la Virgen María intercedió por él. El día del atentado, san Juan Pablo II llevaba una imagen de la Virgen María.