La inmigración tensa las relaciones franco-británicas

La crisis migratoria en el Canal de la Mancha se ha tratado en una cumbre urgente en Calais (Francia). Reino Unido, uno de los dos países implicados, fue desconvocado de la reunión.

La crisis migratoria en el Canal de la Mancha ha vuelto a aumentar las tensiones diplomáticas entre Francia y Reino Unido.

Desde que empezó 2021, más de 33.000 personas han intentado cruzar el Canal de la Mancha para llegar a Reino Unido. Los inmigrantes, de origen iraní, afgano, yemení, sirio y sudanés, se marchan huyendo por motivos geopolíticos, como la guerra y la persecución política. La mayoría de los migrantes tienen familia ya viviendo en Reino Unido, por lo que les resulta más sencillo solicitar asilo político allí.

Además, la buena situación climatológica, con el mar en calma y el cielo despejado, ha provocado que aumentara el número de embarcaciones que cruzaron el canal durante las últimas semanas.

Asimismo, si a esto se le añade el aumento de las medidas de vigilancia en las vías terrestres que se implantaron tras el Brexit y que se han incrementado durante la pandemia, parecen evidentes las causas de que hayan crecido los intentos de entrar en el país por mar.

El pasado 26 de noviembre, tuvo lugar el mayor naufragio en el Canal de la Mancha, desde 2018. En total, 27 personas perdieron la vida cuando su embarcación salió del puerto de Calais rumbo a costas británicas.

Como consecuencia, Decathlon, la marca deportiva, prohibió las ventas de embarcaciones y kayaks en sus tiendas cerca de la zona de Calais para evitar que se pudiera traficar con ellas.

Ante esta tragedia, Francia y Reino Unido comenzaron las conversaciones para controlar la inmigración ilegal, que se encuentra principalmente en manos de las mafias. Estas ofrecen desde embarcaciones por 300 euros hasta viajes de 3000 euros, por persona.

Para acabar con esta crisis, Francia reclama un nuevo acuerdo migratorio de la Unión Europea con Reino Unido, ya que cuestiones como la del Canal de la Mancha no se llegaron a tratar durante el Brexit.

“Tenemos que impedir que se pierdan vidas. Tenemos que impedir que el caos llegue a nuestras fronteras externas”, reclamó Ylva Johansson, comisaria de Asuntos Internos de la UE.

Desde Londres, piden un mayor control de las embarcaciones que salen desde el puerto de Calais, mientras que desde París se recrimina a Reino Unido el haber implantado una reforma laboral que facilita el acceso al trabajo para inmigrantes ilegales. Además, se pide una agilización de los procesos legales para acelerar los permisos y las solicitudes de asilo y que no se tenga que acudir con tanta frecuencia a la inmigración ilegal.

Tras organizar una cumbre en Calais con los principales representantes de la Unión Europea, Francia, Reino Unido y otras instituciones como la Europol y la Agencia Fronteriza Europea (Frontex), Francia retiró la invitación a Reino Unido. Esto ocurrió después de que el primer ministro británico,  Boris Johnson, enviara una carta al presidente francés, Emmanuel Macron, en la que pedía que aquellos inmigrantes que llegaran a su país fueran devueltos a Francia. Según el derecho internacional, esta práctica no es legítima, y según la ley de la Unión Europea, solo se podrá devolver al inmigrante al primer país de la UE al que llegó. Como Reino Unido ya no pertenece a la UE, ha perdido ese derecho.

“No ha sido una reunión antibritánica, sino proeuropea”, señaló Gérald Darmanin, ministro de Interior de Francia, tras la cumbre, al aclarar que se debe actuar en conjunto para acabar con el tráfico de personas. Además, subrayó que era cosa de todos “acabar con el atractivo británico”, ahora que está fuera de la Unión.

Ylva Johansson, comisaria de Asuntos Internos de la UE, añadió: “Tenemos que impedir que se pierdan vidas. Tenemos que impedir que el caos llegue a nuestras fronteras externas”. Además, trató la importancia de una inteligencia compartida entre ambas potencias y un mayor seguimiento del dinero negro.

Entre las medidas acordadas, se ha incluido un avión que sobrevolará el Canal de la Mancha día y noche para controlar la inmigración ilegal por mar. Además, se reforzará la inteligencia y el intercambio de información, no solo entre los países implicados, sino que contarán también con ayuda de Turquía y China.

Sin embargo, para los expertos, esto no es suficiente. Se necesita urgentemente un nuevo pacto migratorio entre la Unión Europea y Reino Unido para controlar crisis migratorias presentes y futuras, ya que la acción policial no es suficiente.