China registra el mayor brote de covid desde la primera ola

El aumento de casos obliga al Gobierno chino a tomar medidas, entre las que se encuentran los aislamientos y la realización de test de antígenos en el domicilio

China está haciendo frente a la mayor tasa de contagios de coronavirus desde la primera ola. El país ha superado los 1.000 contagios locales, cifra que va en contra de su campaña de tolerancia cero a la covid. Pekín ha empezado a cerrar urbanizaciones para frenar el repunte de casos y Shanghái ha cerrado los locales de ocio y ha comenzado a impartir las clases de manera on line.

Pese al anuncio del Gobierno chino de que habrá suficiente comida, los ciudadanos han comenzado a hacer compras masivas. Ante este incremento de las compras, el Ejecutivo ha ampliado los horarios de apertura de los comercios. 

Algunas personas están denunciando en redes sociales que tienen dificultades para poder acceder a algunos suministros, como verduras, carne y huevos.

En Pekín, se han registrado más de 40.000 casos y 138 muertes, provocados por el último brote. Además, el distrito de Chaoyang, el que más población alberga de la capital, ha registrado 26 contagios durante el fin de semana y se ha obligado a todos los que vivan o trabajen en la zona que se hagan pruebas de ácido nucleico durante esta semana. A partir de este lunes, se prohíben los viajes a la capital.

“La gente en Pekín está viendo los confinamientos en Shanghái, la falta de comida y de medicamentos. Y aunque no se sabe si Pekín tendrá unas medidas similares, la gente se está poniendo nerviosa dada la experiencia de lo que ha pasado”, explica el corresponsal de BBC en China, Stephen McDonell.

Al Gobierno chino le preocupa el número de asintomáticos. El 64% de los ciudadanos que dieron positivo en la PCR o prueba de antígenos formaba parte de este grupo. Este suceso ha llevado a la Comisión Nacional de Salud a aprobar el uso de los test de antígenos en los domicilios, ámbito en el que, con anterioridad, estaba prohibido realizarse una prueba.

Entre las medidas aprobadas para controlar los contagios, se han implementado alarmas electrónicas a la entrada de las urbanizaciones confinadas, con el objetivo de detectar la acceso o salida de personas del edificio. También se han colocado, en Shanghái, vallas verdes a la entrada de las viviendas para impedir la salida de sus residentes.