Birmania vuelve a la dictadura militar

Los líderes políticos internacionales condenan el golpe de Estado que ha conseguido eliminar el proceso de transición vigente, desde hace 10 años, en el país asiático

El Ejército de Birmania durante el golpe de Estado. FOTO: Twitter @mg2411.

El Ejército de Birmania dio un golpe de Estado, el 1 de febrero, y decidió imponer el estado de emergencia durante un año. Este hecho coincidió con el inicio de la primera sesión para la composición del Parlamento. Las elecciones que tuvieron lugar en noviembre de 2020 dieron la victoria al partido Liga Nacional para la Democracia, que obtuvo 396 escaños del total (476) y está liderado por la ganadora del Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Sin embargo, el Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (PSDU), apoyados por los militares, rechazó el resultado y comenzó una presión política. António Guterres, secretario general de la ONU, mostró su preocupación por la crisis política que estaba viviendo el país asiático tras las elecciones generales. Por ello, el 29 de enero, pidió que todas las figuras mantuvieras el orden sin incitar a la violencia y que se respetara el resultado oficial.

Min Aung Hlaing, jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, forma parte del organismo ejecutivo para este nuevo periodo. El acceso al poder ha sido relegado a partir del artículo 419 de la Constitución, que afirma la transferencia de todos los poderes -ejecutivo, legislativo y judicial- a una persona o agrupación apropiada. Según The Irrawaday, sus prioridades serán las investigaciones por el presunto fraude electoral, la crisis y la gestión de la pandemia.

Los militares detuvieron a Aung San Suu Kyi, quien es acusada de infringir una ley que no permitía llevar aparatos de comunicación ilegal, y al presidente, Win Myint, quien también es acusado por no respetar la prohibición de participar en reuniones en la campaña electoral. Por el momento, seguirán en prisión preventiva hasta el 15 de febrero.

La líder birmana pidió a través de sus redes sociales que la población mostrara resistencia ante lo que considera que es una vuelta a la dictadura militar que el país asiático ya ha sufrido en su historia, después de haber conseguido la democracia durante 10 años.

Las reacciones de los políticos
Michelle Bachelet, alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, publicó un comunicado donde expresó su preocupación por la situación en Birmania. Además, señaló que arrestaron de forma arbitraria a varios políticos, periodistas y activistas que han sufrido acoso y restricción de su libertad de expresión durante estos días.

“Insto a la comunidad internacional a que se solidarice con el pueblo de Myanmar (Birmania) en este momento, y a que todos los estados con influencia tomen medidas para evitar el desmoronamiento de los frágiles avances democráticos y de derechos humanos logrados por Myanmar durante su transición”, afirmó Bachelet. Además, Human Right Watch confirmó que la Junta Militar había cortado las líneas telefónicas e Internet en varios lugares del país.

La Unión Europea realizó un llamamiento al proceso de la paz y a la reconciliación: “Estamos dispuestos a apoyar el diálogo con todas las partes clave que deseen resolver la situación y volver al orden constitucional”. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, aseguró que si continúa el régimen militar volverán a imponer sanciones a Birmania.

No obstante, el Consejo de Seguridad de la ONU no comunicó su condena, ya que, según BBC, China bloqueó la aprobación. La reunión a puerta cerrada contó con la participación de la enviada especial al país asiático, Christine Schraner, quien solicitó la unidad como elemento “crucial” para garantizar la democracia.