Masud Razei: “El miedo sigue presente, pero ya no paraliza a la sociedad iraní”

- ESPAÑA - 13 de marzo de 2026
Vista aérea de Teherán, capital de Irán

El pueblo de Irán vive desde hace años una inestabilidad interna debido a la represión política, lo que ha dado lugar a protestas contra el régimen que han acabado sofocadas de forma violenta por el Gobierno.

Esto ha generado mayor temor entre los habitantes iraníes. A su vez, en las últimas semanas, Irán ha respondido a los ataques militares recibidos de Estados Unidos e Israel, lo que ha aumentado la tensión y la incertidumbre. Masud Razei Yasdi, nacido en Irán y residente en España, habla a Mirada 21 desde su experiencia personal sobre la situación que vive actualmente su país.

La posición del pueblo iraní

“Lo que más me preocupa es el nivel de desesperación acumulada”, explica Razei Yasdi, quien se refiere a un agotamiento general del pueblo, pero que centra sus esperanzas en el cambio a través de factores externos, y no porque quieran la guerra, sino porque sienten que no existen vías de transformación dentro del régimen. “Cuando una sociedad empieza a pensar que solo un shock externo puede alterar el equilibrio, eso revela hasta qué punto se ha erosionado la confianza en cualquier reforma interna”, declara.

El cambio psicológico en los iraníes fue inevitable después de las jornadas de represión que vivieron del 10 al 11 de enero. En ellas, la Guardia Revolucionaria sofocó las protestas contra el Gobierno a través de violencia, muerte y opresión. “Más allá de las cifras, lo que quedó fue la sensación de que el régimen estaba dispuesto a endurecer su respuesta para garantizar su supervivencia”, cuenta Razei Yasdi.

“El miedo sigue presente, sería ingenuo negarlo, pero ya no tiene el mismo efecto paralizante de otros años”, dice Masud Razei Yasdi

El pueblo de Irán tiene clara la realidad en la que vive, y ya no confía de forma ciega en las promesas oficiales. Masud Razei Yasdi destaca que “el miedo sigue presente, sería ingenuo negarlo, pero ya no tiene el mismo efecto paralizante de otros años”. Ahora, los habitantes de este país sienten el movimiento estructural que comienzan a experimentar. Razei Yasdi los define como una sociedad que ha aprendido a no celebrar antes de tiempo, pero que tampoco quiere resignarse indefinidamente.

Los productos básicos se han encarecido en gran medida, y esto ha golpeado de forma directa a las familias con menos recursos. “La inflación ha reducido el poder adquisitivo, y muchas personas viven con la sensación de estar siempre al límite”, dice Razei Yasdi. Además, cuenta que la llegada del Año Nuevo persa ha complicado la situación por el aumento del gasto. Sin embargo, esta ha adquirido una dimensión simbólica distinta a la de otros años: “Muchos lo viven con una esperanza contenida, con la sensación de que podría abrirse una etapa diferente tras décadas de restricciones”.

La visión de Occidente

Masud Razei Yasdi considera errónea la visión europea del Gobierno de Irán, que ha generado cierta resignación analítica. “Europa ha tendido a ver al régimen iraní como una realidad permanente casi estructural, como si 47 años de continuidad implicaran inevitabilidad”, explica. También expone la idea de que ciertos sectores políticos han interpretado este Gobierno a través del prisma del antimperialismo. Esto ha provocado una evaluación centrada principalmente en su posición contra Estados Unidos o Israel, en vez de enfocarse en el comportamiento interno hacia su propia población.

Para los iraníes este debate es fundamental. Desde su perspectiva, no es lo mismo entender a Irán como un actor geopolítico que desafía a Occidente que como una sociedad que sufre el coste de las restricciones, la represión y el deterioro económico que impone su propio Gobierno. “Desde fuera, a veces, se simplifica el conflicto en clave de bloques internacionales, cuando para millones de iraníes la cuestión central no es la geopolítica, sino su vida cotidiana”, explica Masud Razei Yasdi.

“El foco no debería estar en alineamientos geopolíticos, sino en algo más simple: si los ciudadanos pueden vivir con libertad y dignidad”, explica Masud Razei Yasdi

De este modo, Masud Razei Yasdi hace hincapié en la atención limitada que han puesto los medios de comunicación europeos a la hora de visibilizar esos episodios intensos de represión. “Desde dentro se vivieron con enorme impacto emocional, mientras que desde fuera la cobertura fue mucho más discreta”, afirma. Asimismo, Razei Yasdi explica que esto también afecta a la sociedad iraní de forma directa, lo que genera en ella mayor prudencia y menos ingenuidad a la hora de conocer la naturaleza del sistema.

En relación con esta visión reducida, Razei Yasdi destaca: “La sociedad iraní no es monolítica. Es joven, diversa, plural y mucho más compleja de lo que suele representarse desde fuera”. La cuestión que para él debería predominar es la de si existe un marco donde los ciudadanos puedan decidir su futuro con garantías básicas de derechos civiles.

“Más allá de las cifras, lo que quedó fue la sensación de que el régimen estaba dispuesto a endurecer su respuesta para garantizar su supervivencia”, cuenta Razei Yasdi

Para ello, es necesario el apoyo de Europa, y no solo desde la palabra. Es importante que haya una coherencia en las políticas exteriores y comerciales. De este modo, Razei Yasdi denuncia esa incongruencia: “Cuando se autorizan exportaciones de tecnología relacionada con la energía nuclear, como hace España (aunque estén reguladas bajo la categoría de doble uso), se abre inevitablemente un debate”.

Por tanto, Razei Yasdi advierte de esa perspectiva inexacta de Occidente acerca de Irán y, por consiguiente, de la guerra actual que se está viviendo en el territorio del golfo Pérsico. “El foco no debería estar en alineamientos geopolíticos, sino en algo más simple: si los ciudadanos pueden vivir con libertad y dignidad”, concluye.

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