Miles de estudiantes españoles se enfrentan, cada primavera, a una de las decisiones más importantes de su vida académica: elegir qué estudiar después del colegio o instituto. La cita más representativa para muchos de ellos es la Semana de la Educación, que se celebra, del 11 al 15 de marzo, en Ifema, y cuyo elemento central es Aula 2026. Allí, pasillos llenos de stands universitarios, centros de formación profesional, academias y organizaciones educativas reflejan una realidad diferente a la de hace apenas dos décadas: nunca antes hubo tantas opciones para construir una carrera.
Numerosas opciones, mucha incertidumbre
Hasta no hace mucho, el esquema era relativamente sencillo. Los estudiantes elegían entre unas pocas ramas universitarias como Derecho, Medicina, Ingeniería, Empresariales o, en menor medida, la formación profesional. Las trayectorias eran más lineales, y las decisiones parecían más claras.
Hoy, sin embargo, el escenario ha cambiado. En ferias como Aula, conviven grados tradicionales con nuevas titulaciones híbridas: ciencia de datos, inteligencia artificial aplicada, diseño de videojuegos, ciberseguridad, bioinformática, marketing digital… A estas, se suma una oferta creciente de dobles grados, formación profesional especializada y programas internacionales.
«No podemos elegir solo lo que nos gusta, también tiene que ser útil», cuenta Ana
El resultado es una paradoja para los jóvenes: tener más libertad para elegir también implica enfrentarse a una mayor incertidumbre. Ana, una estudiante de 1º de Bachillerato, explica cómo el exceso de oferta de carreras hace más difícil la elección: “Ahora es más complicado, porque muchas no sabemos qué hacer, y si, encima, hay poca oferta de trabajo, no podemos elegir solo lo que nos gusta, también tiene que ser útil”.
Elegir en un mercado laboral en transformación
En este contexto, aparece otro factor decisivo en las conversaciones de los estudiantes: la inteligencia artificial (IA). Herramientas basadas en IA están empezando a automatizar tareas que antes realizaban profesionales cualificados, desde análisis de datos hasta redacción o programación básica.
«Los jóvenes no podemos quedarnos atrás», comenta Santiago
Con esta revolución, han emergido nuevas carreras y grados superiores dedicados a la utilización de estas herramientas. La idea de que las máquinas avanzan tan rápido que pueden dejar obsoletas algunas profesiones ha cambiado la forma de entender algunos aspectos de la sociedad. La salud, la educación, el marketing y la ingeniería son los sectores que más se están viendo afectados por la llegada de la IA.
Santiago, un estudiante que entra en la universidad el curso que viene, cuenta a Mirada 21 cómo están concienciados de esta novedad: “En el colegio nos dicen siempre que tenemos que adaptarnos, tanto a la IA como a las nuevas apps que nos hacen la vida más fácil. Los jóvenes no podemos quedarnos atrás”.
