Juan Cadarso e Ignacio Losada

Podemos atraviesa estos días un periodo crucial en su trayectoria como partido político. Las candidaturas, especialmente, de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón confrontarán en Vistalegre II la idea que tienen de futuro para la formación morada. Mientras para el sector anticapitalista, el tercero en discordia, se trata de una “pelea de machos alfas”, para errejonistas y pablistas consiste en elegir cómo llevar a cabo la acción política: dogmatismo o posibilismo.

En un lado se sitúa el actual secretario general de la formación, Pablo Iglesias, quien sostiene un discurso más antisistema, de enfrentamiento por la izquierda con el Partido Socialista y de agitar las calles. En el otro, Íñigo Errejón defiende la presencia de Podemos en las instituciones, aboga por el posibilismo con partidos como el PSOE para poder alcanzar el poder, y la trasversalidad de su electorado. Este enfrentamiento entre dos formas de actuar en política se ha llevado también al plano más ideológico, aunque, es cierto, que con apenas diferencias.

1. Activismo institucional

Esta pelea por sillones tiene su disyuntiva en la línea organizativa a seguir. Desde las elecciones gallegas, las esperanzas en el proyecto se han visto fuertemente golpeadas. De hecho, Errejón ha presentado un programa de partido llamado Recuperar la ilusión. Para el número dos de Podemos, debe darse un cambio, porque “es el momento de pasar de la máquina de guerra electoral a la construcción de movimiento popular” y, de este modo, abandonar más la calle y “ser fuerza de Gobierno”.

A nivel organizativo, la propuesta de Iglesias plantea la necesidad de adaptarse “a la diversidad de realidades y potencialidades”. De hecho, para el secretario general “sería oportuno flexibilizar” estos modelos. Es decir, abandonar la utopía o, como ha reflejado Iglesias, “adaptar Podemos a la militancia, no la militancia a Podemos”. El objetivo no es otro que adaptar la acción política de “activistas institucionales”.

En cambio, para Errejón, Podemos “debe dotarse de un modelo organizativo garantista”. Del modo que “se proteja la igualdad de derechos de todos sus miembros”. Junto con esta idea, ambas posturas coinciden en descentralizar las ramas del partido para que cada lugar pueda aplicar las políticas a sus necesidades particulares.

2. Un partido más asambleario

La cuestión ética en un partido político suele ser muy importante, más aun si se trata de una formación que ha hecho de ella su mejor arma arrojadiza. Las candidaturas de Íñigo Errejón y Pablo Iglesias para Vistalegre II no son ajenas a esta preocupación y han presentado sendos documentos éticos en los que, teniendo muchas similitudes, cada uno pone el acento en aspectos diferentes.

Por parte de Recuperar la Ilusión, candidatura de Íñigo Errejón, el foco se sitúa en hacer más asambleario el partido “rechazando comportamientos autoritarios y no democráticos” y otorgando a los Consejos Ciudadanos el poder de marcar las “orientaciones políticas”. Podemos Para Todas, liderada por Pablo Iglesias, apela, en cambio, a la idea de “recuperar la soberanía popular y empoderar” a la ciudadanía.

Cuando se trata de hablar del comportamiento ético de los cargos, errejonistas y pablistas acercan sus posturas. Ambos promueven la renuncia al puesto en el caso de ser investigados, limitan los mandatos y señalan la incompatibilidad de acumular responsabilidades ya sean públicas u orgánicas. Para las dos candidaturas es muy importante, también, la no financiación por parte de bancos, la lucha por “feminizar la organización” y el impulso del laicismo.

3. Igualdad sin matices

La lucha por la igualdad pasa por ser una de las características comunes de cualquier partido político que se precie. Sin embargo, lo que cada uno entiende por el término igualdad es lo que realmente les diferencia. En el caso de los programas enfrentados en Vistalegre II, las diferencias son casi nulas. Según se puede leer en el documento sobre esta cuestión redactado por la candidatura de Íñigo Errejón, Podemos debe hacer autocrítica ya que “muchas mujeres siguen confiando en el Partido Socialista, en parte porque transmitimos una imagen excesivamente masculinizada”.

Para ambos candidatos, Podemos debe luchar por una mayor equiparación de salarios entre hombres y mujeres, así como proteger el derecho de la mujer a abortar y la protección social de las llamadas madres monomarentales. El lobby LGTBI también está muy presente en ambos programas. La candidatura de Íñigo Errejón aboga, incluso, por hacer una ley de memoria histórica en favor de estos colectivos “perseguidos durante la etapa franquista”.