Una marea rojigualda pide la dimisión de Sánchez

Una multitud ataviada con banderas nacionales reclamó elecciones y defendió la Constitución y la unidad de España en una concentración a la que, según los organizadores, acudieron 200.000 personas.

Imagen: Luis H. Rodríguez

A las 11 de la mañana del pasado domingo, el centro de Madrid comenzaba a llenarse de familias y grupos que rezumaban españolidad, niños, jóvenes y personas mayores llevaban banderas a modo de capa, bufandas, gorros y todo tipo de accesorios con la bandera nacional, el símbolo de aquellos que se acercaban a las inmediaciones de la Plaza de Colón para reclamar la dimisión del presidente de Gobierno Pedro Sánchez.

Las mareas de gente llenaban las estaciones de metro aledañas y llegaban desde todas las esquinas para participar de la concentración que tuvo por lema: Por una España Unida. ¡Elecciones ya!, y gritos de “¡Sánchez dimisión!” reclamaban el cese de funciones del presidente del Gobierno, tras las concesiones de Pedro Sánchez al separatismo para prolongar la legislatura que le permita seguir en La Moncloa.

Imagen: Luis H. Rodríguez

Miles de personas llenaron el centro madrileño enarbolando la bandera nacional, y la europea en algunos casos, como único símbolo, para protestar contra los pactos de Sánchez. Sin importar la edad, ancianos, adultos, niños y jóvenes por igual dijeron “basta”.

“La unidad nacional no se negocia”
Los partidos de la derecha española también hicieron acto de presencia. Los dirigentes del PP, Ciudadanos y Vox estuvieron acompañados por partidos como UPyD, Partido Aragonés y UPN. El líder del Partido Popular, Pablo Casado, exigió, en declaraciones a la prensa, que las próximas elecciones se conviertan en una “moción de censura” contra Pedro Sánchez. Albert Rivera ha destacado que a Sánchez “se le acaba la escapada”.

Alrededor de las 12 de la mañana, en un escenario montado en la Plaza de Colón, los periodistas María Claver, Albert Castillón y Carlos Cuesta fueron los encargados de leer el manifiesto de la concentración. Para comenzar el discurso, Carlos Cuesta explicó el porqué de que fuesen representantes de los medios de comunicación quienes leyesen el manifiesto, y la razón por la que desde la organización se eligió dejar de lado los símbolos partidistas y poner el acento en la bandera española.

María Claver continuó con la lectura del escrito y expresó que el objetivo de la manifestación era mostrar el “enérgico rechazo a la traición perpetrada por el Gobierno de Pedro Sánchez en Cataluña” y afirmó que los españoles han “vivido una humillación del Estado sin precedentes”.

Imagen: Luis H. Rodríguez

Tomó la palabra después Albert Castillón, quien proclamó: “Subrayamos nuestro compromiso con la unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos”. A esto añadió: “rechazamos que se ponga en peligro nuestra integridad territorial”. La lectura, que dejó dos ideas claras: que los españoles no están dispuestos a tolerar más cesiones y que la unidad de España no es negociable, terminó con la exigencia de elecciones inmediatas y casi instantáneamente se alzaron las voces de la multitud que gritaba: “Sánchez dimisión” y “Viva España” con igual intensidad, mientras ondeaban las banderas nacionales.

Para terminar el acto, subieron al estrado los dirigentes del Partido Popular, Ciudadanos y Vox, que se tomaron una instantánea con la que querían mostrar una imagen de unidad y a continuación se oyó el himno nacional, que puso punto y final a la manifestación.

Las cifras
La gente fue, sin lugar a dudas, la gran protagonista del domingo y las fotografías aéreas mostraban la magnitud de la manifestación. En la calle y al grito de “España unida jamás será vencida”, han coincidido en su rechazo al diálogo y han coreado lemas como “Puigdemont, a prisión”, “Fuera el okupa”, “No necesitamos mediadores”, “España no está en venta” y “Con la soberanía nacional no se mercadea”.

Desde la organización del evento, colocaban la cifra de asistentes en torno a las 200.000 personas, mientras que fuentes gubernamentales estimaban que unos 45.000 individuos habían llenado las céntricas calles de Madrid.