Un buen político debe serlo por vocación de servicio a la sociedad

El director del Máster en Acción Política de la Universidad Francisco de Vitoria, Florentino Portero, y el presidente nacional de Nuevas Generaciones del PP, Diego Gago, explican las claves y las soluciones de la desafección política.

La mayoría de los españoles no confía en sus políticos ni en que estos puedan mejorar la situación del país. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 38,9% considera que la coyuntura política es “muy mala”. Asimismo, el 47,5% cree que el próximo año esta continuará “igual”. Es por ello que la sociedad demanda un cambio y una mejora en este ámbito.

El diputado por Valencia Joan Baldoví Roda, el mejora valorado por los españoles, según el CIS.

Además, este estudio valora del cero al 10 a los políticos españoles. Ninguno de ellos logró aprobar. La nota máxima la recibió el diputado de Compromís Joan Baldoví Roda (4,54). Sin embargo, los líderes de las formaciones más votadas por los españoles en las últimas elecciones obtuvieron peores calificaciones: Javier Fernández (PSOE), un 4,12; Albert Rivera (Ciudadanos), un 3,68; Pablo Iglesias (Podemos), un 3; y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), un 2,91.

Según el director del Máster de Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación ciudadana en el Estado de Derecho de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), Florentino Portero, esta desafección hacia los representantes de los españoles se debe a varios factores. Por una parte, a la crisis del sistema de partidos. “El modelo del sistema partidos que nace tras la Segunda Guerra Mundial, que gira en torno a cristianodemócratas y socialdemócratas, se ha agotado porque sus programas no responden al mundo actual”, asegura.

El segundo factor que provoca este desinterés hacia la política es el cambio “radical” del modelo económico, causado por la “cuarta revolución industrial”. Esto, a su vez, provoca una alteración de la sociedad. “Si la sociedad cambia, los partidos políticos tendrán que adaptarse”, explica Portero. No obstante, el experto en política afirma que el problema “a corto plazo es que no ha terminado el cambio ni en la economía ni en la sociedad”. Por lo tanto, España se encuentra en un período de “transición”. Asimismo, comenta que será la “sociedad decantada la que, finalmente, defina qué perfil de político quiere tener”.

“Los ciudadanos han perdido un poco esa fe en la solución de los problemas” que tienen los políticos, afirma Gago.

Portero aclara que un político debe “asumir la responsabilidad de dirigir asuntos públicos, lo cual quiere decir representar el sentimiento de los ciudadanos, hacerse cargo de sus preocupaciones y dirigir a la sociedad ante los retos, riesgos, amenazas, problemas, etc. que la vida cotidiana provoca cada día”. Tanto el experto en política como el líder de Nuevas Generaciones (NN.GG.), Diego Gago, coinciden en que los políticos actuales españoles distan de lo que es un buen político.

Sobre esta cuestión, Gago opina que la desafección se debe a la situación económica y a la corrupción. Según el presidente de la sociedad juvenil, “la crisis económica ha golpeado muy duramente a la sociedad española”, por lo que “los ciudadanos han perdido un poco esa fe en la solución de los problemas”. En cuanto a la corrupción, Gago asegura que “ha hecho daño a los partidos políticos, “y eso es algo que está ahí, que también se ha reflejado en el CIS”. De hecho, este tema es considerado la segunda mayor preocupación de los españoles.

2. Entender a la gente y tener vocación de servicio

El director del Máster en Acción Política de la UFV, Florentino Portero.

Según Portero, los principales valores que debe tener un político son “la vocación de servicio, la empatía, la disposición al esfuerzo y gran capacidad de servicio”. En cambio, Gago asegura que estos deben ser “responsabilidad, honestidad, cercanía y capacidad”. Aunque los principios mencionados por el líder de NN.GG. son válidos, no coinciden con el fundamento clave para el experto en política: el servicio. Con esto, el director del máster de la UFV hace referencia a que el político no debe olvidar que representa a los ciudadanos. Esto implica que “raras veces” podrá hacer lo que quiere, y “demasiadas veces” tendrá que hacer lo que debe.

No obstante, Gago asegura que le “preocupa” que los partidos políticos estén más centrados “en sacar un proyecto partidista que en pensar en el interés general”. Para explicar esta afirmación, pone como ejemplo el “no es no” del líder socialista, Pedro Sánchez. “Con independencia de si el acuerdo al que puede llegar con el PP es positivo, decir no fue un error democrático y político muy grande”. En esto sí coinciden Portero y el presidente de NN.GG. El experto en política asegura que “el esfuerzo de pactar para llegar a soluciones intermedias es muy frustrante para el político de calidad, pero es una regla mayor en democracia”.

Sin embargo, Portero va más allá, y asegura que la diferencia que existe entre lo que deben ser los políticos y lo que son está provocada por “la desfragmentación del sistema de partidos”. El experto asegura que las dos formaciones más importantes, PP y PSOE, han perdido su base. Por una parte, el Partido Popular “se ha convertido en un sindicato de altos funcionarios que pretenden ser eficaces, pero que ya no tienen valores de referencia y que juegan con el miedo de sus votantes para mantener cohesionado al partido”. Por otra, el Partido Socialista “ha dejado de ser socialista” y “da giros hacia la izquierda ante la pérdida de votos por la aparición de Podemos”.

“Para un joven es muy complicado votar al PP y resulta más fácil elegir a Ciudadanos”, según Portero.

No obstante, el director del máster asegura que “Podemos no tiene nada que ver con la tradición socialista”, sino con la poscomunista. “Queda el odio a la libertad, y eso es básicamente lo que está detrás de ellos”, apunta. Por lo tanto, afirma que las dos culturas políticas de referencia “desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy” están en crisis. Esto ha provocado la aparición de un nuevo partido: Ciudadanos, una formación, “en gran medida, generacional”.

El experto señala que, para un joven más conservador, “es muy complicado votar al PP y resulta más fácil votar a Ciudadanos, incluso con todas sus indefiniciones”. No obstante, para un chaval de izquierdas, también resulta “muy complicado votar al PSOE. Entonces elige a Podemos, que, en la medida que critica la vieja izquierda, atrae votos; pero, en la medida en la que es incapaz de definir un nuevo modelo, empieza a perder los votos que antes había capturado.

1. Jóvenes con “experiencia de vida” para la renovación política

El presidente nacional de NN.GG., Diego Gago.

La sociedad reclama una renovación política, es decir, que los jóvenes participen más. Según Gago, “cada vez más, los jóvenes tienen una mayor influencia dentro del panorama político”. De hecho, en los últimos años, el Partido Popular ha dado un “papel predominante” a políticos como “Pablo Casado o Andrea Levy”. El presidente de NN.GG. asegura que los “partidos políticos se nutren y aprovechan lo mejor de la juventud”.

No obstante, el joven político explica que lo que “no se puede hacer es solicitar gente joven en política y, después, exigirles 10 años de experiencia laboral”. Sin embargo, Portero considera un factor clave para ser un buen político la “experiencia de vida”. Según el experto, esto significa “haber estado en España y fuera de España, y haber asumido puestos y cargos de responsabilidad”.

La crítica a las sociedades juveniles de los partidos “va a exigir que los políticos vengan de la sociedad”, según Portero.

Asimismo, asegura que la renovación no puede proceder de las juventudes de los partidos: “Ahora la forma de participar en política de los jóvenes es radicalmente distinta”. El experto insiste en que no hay que olvidar que, gracias a las redes sociales, los jóvenes hacen política en su día a día. Es por ello que las sociedades juveniles como NN.GG. o Juventudes Socialistas (PSOE) “ya no son tan importantes”. De hecho, afirma que estas organizaciones “han sacado lo peor de lo que hay hoy en el PSOE y en el PP”.

Portero asegura que muchos de estos jóvenes han dejado a un lado sus estudios, para convertirse “en medios del aparato y miembros nada críticos del mismo”. Además, explica que un joven que está en NN.GG. o en Juventudes Socialistas que “solo ha conocido el partido” corre el riesgo de “anteponer sus intereses inmediatos y el de su partido al de sus votantes”. Aunque esto sea cierto en algunos casos, Gago considera “importante” que “compaginen sus inquietudes políticas con una formación académica y profesional”.

No obstante, Portero explica que, aunque las sociedades juveniles pueden servir como escuelas de políticos, “poco a poco” la crítica a estos mecanismos de formación “va a exigir que los nuevos políticos vengan de la sociedad, de una formación suficiente, de una experiencia auténtica de la vida real”.