Sánchez revalida el trono de La Moncloa

El PSOE gana las elecciones generales del 28 de abril, con 123 escaños.

Foto: Moncloa

Ferraz se vistió de gala, los socialistas han ganado la partida. Sánchez sonríe y se erige como el líder de la democracia española. Ante toda duda, Tezanos y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) llevaban razón. El Ejecutivo que se proclamó tras la moción de censura a Mariano Rajoy, en junio de 2018, no durará 10 meses, ha ganado las elecciones.

A primera hora de la mañana del domingo 28 de abril, exactamente a las 9:20 h, Pedro Sánchez depositó su voto en el Centro Cultural Volturno, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Los alrededores estaban acordonados por un gran número de policías, guardaespaldas y periodistas. Una vez emitido su voto, se acercó a los medios para llamar a la participación de los españoles.

Una jornada electoral es frenética, especialmente para los políticos y los periodistas. El plato fuerte viene cuando se cierran las urnas en los colegios, a las 20:00 h. Los líderes y miembros de cada partido marchan a sus sedes. Los socialistas, con su cuartel general en Ferraz, se concentraron en sus interiores. Ambiente de prudencia, ni la propia Adriana Lastra, vicesecretaria general, se atrevió a afirmar alguna conclusión hasta que no avanzase el escrutinio.

Ferraz era una caja hermética. Algunos dirigentes entraron por el aparcamiento, como si de actores de Hollywood se tratase. Entre ellos, Pedro Duque (ministro de Ciencia), Carmen Calvo (vicepresidenta) y José Luis Ábalos (secretario de Organización). Con su clásica mueca y rostro afable, el líder socialista entró por la alfombra roja. Y no, no era por el color del partido, esa noche él era uno de los nominados, aunque ya todos le daban por ganador.

Otros miembros del partido como Cristina Narbona, presidenta del PSOE, y Dolores Delgado, ministra de Justicia, entraron entre las cámaras al interior de Ferraz. Por órdenes de arriba, no podían hacer ninguna declaración. Prudencia, cautela y hermetismo, ese ambiente se respiraba en la sede socialista.

Desde comunicación del PSOE, mantenían la calma, pero se respiraba optimismo, sabían que lo de los comicios andaluces no se repetiría. El escrutinio seguía y el PSOE terminó con 123 escaños. El PP se llevó un batacazo y bajó 71 diputados respecto a las anteriores elecciones.

Los simpatizantes salieron a la puerta de Ferraz para ondear las banderas del partido y celebrar la que sería una gran noche para la izquierda. Pedro Sánchez, como buen estratega, esperó a que sus oponentes diesen la cara. Como claro vencedor, debía salir el último. Así fue, alentó a las masas y prolongará su Gobierno, en principio, cuatro años más. No obstante, los escaños obtenidos no son suficientes y necesitarán pactar con otros partidos. Desde fuera de la sede quedó claro que no quieren pactar con Albert Rivera.

Es difícil pensar que un partido consiga una mayoría absoluta por sí solo con cinco fuerzas. Sánchez calificó a PP, Ciudadanos y Vox como el “trifachito”, y le funcionó. El voto del centro-derecha se fragmentó en la noche del 28 de abril. Además, el PSOE, con esa estrategia de reagrupar el voto de la izquierda, se alzó con 123 escaños pasada la media noche. La derecha movilizó a la izquierda para que Sánchez revalide su trono y colchón de La Moncloa.