La Navidad es Navidad, se viva como se viva

Aunque esta festividad católica empieza para todos el mismo día, no todos la celebran por igual.

Dar vida al hogar, ver el sorteo de la Lotería de Navidad, la cabalgata de los Reyes Magos o, simplemente, disfrutar de comida casera. Sea cual sea, todo esto es un buen motivo para disfrutar de la Navidad, en familia, solo o en pareja. Conny Rincón, Nicolás Jaramillo, María Hammer Esteban, Alejandro Leganés Nieto, Rafael Aguilera y Teresa Amores son un ejemplo de que hay muchas formas de vivir estas vacaciones.

 Navidad lejos de casa
Para unos, la Navidad empieza el 24 de diciembre y acaba el 25. Para otros, lo hace el 16 de diciembre y el 25 pasa desapercibido. La Novena de Navidad es una cuenta regresiva de oraciones diarias, rezos en familia, en honor al nacimiento de Cristo. Una tradición cristiana que se quedó anticuada en España, pero que todavía resiste en algunos países del mundo.

Conny Rincón y Nicolás Jaramillo son de Colombia, uno de esos destinos en los que todavía no se ha extinguido la tradición. Ahora se encuentran en España, el lugar que han elegido para terminar sus respectivas carreras y, por ello, también donde pasarán la Navidad.

Este es el primer año que la pareja pasa las fiestas lejos de sus familias. Llevan dos años saliendo y este es además el primero que comparten piso y celebran la Navidad juntos. Añoran su país, pero sobre todo a sus seres queridos, han rezado la Novena cada día, desde el 16, pero parece no ser lo mismo al no tenerles cerca. “La cena en familia el 24 es el gran acontecimiento, nos reunimos todos juntos, rezamos, comemos y abrimos los regalos a las doce”, comenta Conny. El 25 es para ellos un día más.

Los regalos y la comida se han convertido en parte del sello de la Navidad, sin embargo, ambos coinciden en que lo que más echarán de menos este año será a su familia. “La comida de España es igual de buena, allí comemos platos fríos en lugar de calientes, pero a eso podremos adaptarnos. Lo que nos costará más será pasarla sin nuestros familiares”, confiesa Nicolás. Su cumpleaños es también el día 24, por eso le será todavía más difícil al no tenerlos cerca.

A pesar de todo, Nico y Conny celebrarán la Nochebuena. Lo harán con un grupo de amigos que se encuentran en su misma situación, cenaran juntos, bailarán y abrirán los regalos como si estuvieran en casa, solo que en Madrid con una nueva familia.

 Los 70 demostraron que tres no son multitud
Los 70 demostraron que tres no son multitud. Pero en lo referente a la familia, al menos en Navidades, no hay nadie que sobre. Y María Hammer Esteban, alumna de la Universidad Francisco de Vitoria, lo sabe.

“Suena un poco cursi, lo mucho que los quiero”, indica Hammer cuando piensa en qué significa para ella estas fiestas. “Nos reunimos todos, cerca de 50 personas. Hay veces que, por temas personales, no pueden venir y el resto sabemos que les duele”, explica.

“Somos muchos hermanos (seis) y, por diferencia de edad, nos distanciamos porque no coincidimos en casa. En estas fiestas convivimos todos, ya sea porque te vas al pueblo o por las comidas”, relata Hammer. “No me imagino la Navidad sin mis hermanos… es que, mi familia es mi familia y no entiendo estas fiestas sin ellos”.

Pero ella misma admite que es “un poco locura”. “Hay que coordinar a mucha gente e intentar que todos estén cómodos para las cenas, que gracias a Dios no son en nuestra casa”, revela Hammer. Aunque, para ella, la verdadera “locura” es el día de los Reyes Magos por “el lío de los regalos”.

Y como en todas las familias, hay ciertas tradiciones. “Mi madre y mi tía suelen organizar pequeñas actuaciones o sorpresas. Un año, por ejemplo, organizaron a algunos primos y tíos con ciertos papeles que exageraban alguna característica que les definiera. De vez en cuando también cantamos villancicos, a nuestra manera”, narra Hammer.

Respecto a Nochevieja, el procedimiento es más usual. “Cada uno lo celebra en su casa, nos reunimos a tomar las uvas y decirnos lo mucho que nos queremos. Luego los pequeños se van a la cama y los mayores salimos porque tenemos planes”, explica la joven de 21 años.

Además, María Hammer confiesa que en su familia hay una extraña costumbre. “En enero, no sé por qué, le damos más al turrón”, concluye sonriente una de las hermanas de una familia de ocho personas.

Dos mayores que disfrutan, como niños pequeños, de la Navidad
Es innegable que gran parte de los jóvenes no viven la Navidad del mismo modo que las personas mayores, seguramente, por una simple razón religiosa. Estas personas viven parte de su vida sin sus hijos porque estos se independizan y muchas veces la distancia hace que solo puedan verse una o dos veces al año.

En definitiva, sea por el motivo que sea, los abuelos, los patriarcas de una familia, siempre sienten la Navidad de forma distinta, les hace felices juntar en un mismo día a sus hijos, nietos, sobrinos y nueras, algo que cada vez es más difícil de conseguir, ya que el concepto familia está quedando relegado a un segundo plano. No obstante, esto no quita la ilusión de los abuelos en estas fechas.

Rafael Aguilera y Teresa Amores nos cuentan cómo viven estas fiestas. La Nochebuena la pasan en familia, juntos a sus tres hijos y sus nietos, algo muy especial para Teresa, cuya felicidad se basa en su gente. Rafael ultima los preparativos para la noche en la que Jesús nació. Ambos cuentan que “la familia es el sustento de la sociedad”. Para Teresa, la Navidad es “una fiesta muy bonita para vivir en familia”, para Rafael es “un recuerdo de Jesucristo”. Teresa se siente orgullosa de juntar a 18 personas este año, para ella significa mucho que esté presente la mayor parte de su familia. Los dos piden que “se respeten las tradiciones” y que cada familia “haga lo de toda la vida”. Afirman que los jóvenes no tienen ese sentimiento de familia, se palpa en el ambiente, y que muchos niños ven la Navidad como época de regalos, sus padres no les inculcan el sentido de estas fechas tan especiales. Rafael afirma que las empresas aprovechan la Navidad para que “gasten mucho más de lo necesario”. En cambio, la Nochevieja la pasan solos, bueno mejor dicho, en pareja, pero sin la compañía del resto de sus familiares. Esto no lo ven como algo negativo, ya que Teresa está feliz ese día porque al siguiente vienen sus hijos a comer. Para Rafael, la Nochevieja le da una “sensación de alegría”, es sentir que vas a vivir un año más.

Hijo único, Navidad única
Alejandro Leganés Nieto es hijo único y alumno de la Universidad Francisco de Vitoria. Para Alejandro, la Navidad es especial por un motivo único: “Vivo la Navidad muy feliz, porque además cumplo años en estas fechas”.

Él no tiene hermanos, aunque afirma que le “gustaría tenerlos, pero la situación económica” de su familia no permite que esto sea así. “Tampoco he tenido nunca hermanos, no sé cómo se viven estas fechas en esa situación”. Sin embargo, esto no le preocupa, porque la disfruta igual con sus familiares y amigos. “La Navidad no me recuerda a la religión, sino a estar con la familia, pienso en Navidad, en familia, en amigos, en mis tíos, en mis abuelos, en divertirme”, afirma el alumno de la Universidad Francisco de Vitoria.

Alejandro comienza la festividad el 22 de diciembre, con el sorteo de lotería, y el 24 de diciembre lo disfruta con sus padres y sus abuelos paternos, aunque “antes no era así”, pero su familia se ha reducido con el tiempo. “Hay personas que han fallecido y otros que viven lejos de Madrid”. Este vallecano celebra estas fiestas con sus seres queridos, pero también con sus amigos. “Salgo con mis colegas a ver la cabalgata de los Reyes Magos, además, el 31 de diciembre vamos todos a correr la San Silvestre Vallecana, este año nos vamos a disfrazar de Lacasitos”, contaba Leganés.

Uno de los protagonistas de la Navidad es el turrón, que en muchos casos provoca que se cojan unos kilos de más, pero Alejandro lo tiene claro. “Yo disfruto mucho de las comidas en estas fechas, pero luego, cuando empieza el año, toca dejarse los polvorones y volver a la rutina”, comentaba Leganés.