La media sonrisa de Iglesias

Esta es la crónica de la noche electoral en que Unidos Podemos salvó los muebles tras lograr unos resultados que le permiten influir en el futuro Gobierno.

Pablo Iglesias, acompañado de los principales miembros del partido. Foto: Blanca García.

El Teatro Goya de Madrid fue elegido por Unidas Podemos como lugar de concentración durante los primeros sondeos y el escrutinio del 28 de abril. La formación de Pablo Iglesias sabía, por lo que había sido publicado en las encuestas a lo largo de la campaña electoral, que repetir los 71 escaños de las anteriores elecciones iba a ser tarea complicada.

Los sondeos publicados a las 20:00 h por la cadena COPE y por GAD3 fueron recibidos con expectación, pero no provocaron ninguna sorpresa en las filas del partido ni en la sala de prensa. Minutos después, compareció Noelia Vera, la número uno de Unidas Podemos en Cádiz, junto con Sira Rego, la cabeza de lista de Izquierda Unida al Parlamento Europeo. Ambas valoraron la alta participación en las elecciones (76%) y no quisieron precipitarse en comentar los resultados de los sondeos.

La situación continuó sin ningún sobresalto hasta las 21:20 h, momento en el que se escucharon aplausos y gritos de alegría cuando alcanzaron los 40 escaños. Los festejos se repitieron cuando la formación morada alcanzó los 42 diputados en el Congreso.

No se había producido ningún movimiento en las inmediaciones del Teatro Goya a lo largo de toda la jornada electoral, pero, una vez que se hicieron oficiales los resultados de las generales, centenares de taxistas se agolparon a las puertas para apoyar al partido de Pablo Iglesias, al son del conocido “¡sí se puede!”. Liderados por la voz rasgada de Tito y la imponente presencia de Peseto Loco, celebraron los resultados mofándose del “partido más corrupto de Europa”, el Partido Popular, y presionando a Pedro Sánchez para que no pacte con Ciudadanos. “Hay que ser honestos con los que han sido honestos, y Podemos siempre ha estado ahí, y el taxi siempre estará con ellos”, voceaba Tito en la entrada del complejo.

Al poco rato, apareció Pablo Iglesias rodeado de las caras más visibles de Unidas Podemos. Este celebró, sin mucha alegría, haber alcanzado sus dos objetivos principales: “frenar a la extrema derecha” y ser la llave para formar un “verdadero gobierno de izquierdas y progresista”.  El líder de la formación se mostró con una alegría contenida y una sonrisa a medias, pues sabe que los resultados no son buenos, pero le podrían valer para formar parte del Gobierno.