La justicia para las víctimas

La sentencia de Estrasburgo del pasado 6 de noviembre da la razón a Arnaldo Otegi al considerar que no hubo imparcialidad por parte de la magistrada Ángela Murillo. Esta resolución reabre las heridas causadas por los años de actividad de la banda terrorista ETA. Algunos de los protagonistas de una de las etapas más dolorosas de la historia de España están hoy en la calle.

Arnaldo Otegi apuntó con la pistola a Luis Abaitua y le obligó a meterse en el maletero del coche. Aún no lo sabía, pero comenzaban los 10 días más duros de la vida de este ingeniero de la fábrica de Michelin en Vitoria.

Cuando le retiraron la venda de los ojos, Abaitua vio el que sería su hogar durante ese tiempo: un agujero cavado en la tierra de 2,5 metros de largo, 1,5 de ancho y 1,80 de alto. En él pasaba el día, medio tumbado, a la espera de saber si iba a vivir o morir en ese agujero cavado bajo tierra.

ETA trató de destrozarle mentalmente. Por las noches, tras interrogarle, los miembros del comando terrorista, entre los que se encontraba Otegi, le obligaban a jugar a la ruleta rusa. Cargan el arma, apuntan, aprietan el gatillo, chasquea el percutor. Una vez más, nada. Preparado para que la bala saliese disparada de la recámara.

“Un agujero de 2,5 metros de largo, 1,5 de ancho y 1,80 de alto”

Este fue uno de los secuestros que realizó ETA mientras la organización estuvo activa. Luis Abaitua tuvo suerte. Logró salir con vida de esa experiencia, a diferencia de 954 víctimas que se cobró el grupo terrorista, según la Asociación de Víctimas del Terrorismo.La condena para quienes realizaron este y otros actos criminales ha sido estar unos años en la cárcel. La condena para las parejas y los hijos de los asesinados es ver cómo los asesinos de sus seres queridos viajan por los juzgados de Europa alardeando de su bondad.

Arnaldo Otegi podrá pedir un recurso de revisión
Con la sentencia de Estrasburgo bajo el brazo, Arnaldo Otegi podrá presentarse ante el Tribunal Supremo y reclamar un nuevo juicio que revoque la condena que le inhabilita para presentarse a las elecciones autonómicas como cabeza de lista en el grupo EH Bildu.

Atrás quedan sus secuestros en nombre de ETA como el como el de Abaitua u otros que se le atribuyen, como el del secretario general de UCD Javier Rupérez. Estrasburgo considera que el juicio con la magistrada Ángela Murillo no fue justo. El tribunal ve indicios de predisposición por parte de la jueza debido a que en el transcurso del proceso, cuando Otegi se negó a contestar a la pregunta “¿Condena usted a ETA?”. Ante este silencio, la magistrada le contestó: “Ya sabía yo que no me iba a contestar”.

Arnaldo Otegi está en libertad y con la opción de presentarse a las elecciones y ser el próximo lehendakari. Sin embargo, no es el único miembro de la banda criminal en libertad. Y sobre muchos de ellos sí que pesan delitos de sangre de manera oficial.

Arnaldo Otegi en un acto en el Velódromo de Anoeta el 5 de marzo del 2016. FOTO: Esquerra Anticapitalista

José María Zabarte, cuando matar sale barato
José María Zabarte carga con 17 víctimas mortales a sus espaldas. Su antigua profesión y el ser especialmente sanguinario le valió el sobrenombre de carnicero. José María Zabarte pasaba a ser el carnicero de Mondragón.

Tras ser liberado de la cárcel por la amnistía producida en 1977, Zabarte regresó a las filas de ETA. No tardó en volver a la cárcel cuando se le descubrieron varias cartas que se enviaban a empresarios con la intención de extorsionarles. Abandonó la cárcel en 1979. Un año después participó en el asesinato del marmolista José Artero Quiles, quien había sido acusado de ser confidente de la Policía (como muchos otros asesinados en esa época por la banda terrorista). Cinco días después asesinó a José María Piris, de 13 años.

Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. No me arrepiento, José María Zabarte

Estos dos asesinatos fueron los dos primeros de los 17 con los que carga a sus espaldas junto con 20 atentados. Tras la anulación de la retroactividad de la doctrina Parot, Zabarte abandonó la cárcel tras 29 años entre rejas. Ha admitido que no se arrepiente de ninguno de los asesinatos y ha llegado a declarar en más de una ocasión “Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. No me arrepiento”.

La última noticia que se tiene de él data del pasado 5 de noviembre, cuando paseaba en Alsasua mientras protestaba por la presencia de Ciudadanos, Partido Popular y Vox en el pueblo.

Iñaki de Juana Chaos, causante de 25 muertos
Iñaki de Juana Chaos se encuentra en paradero desconocido. Las últimas informaciones que se disponen de él señalan que tras salir de prisión en 2010 huyó a Irlanda y desde ahí se trasladó a Venezuela, donde regenta una licorería en la región de Chichiriviche. Actualmente, se encuentra en busca y captura al estar huido de la Justicia y pendiente de cumplir una condena por enaltecimiento del terrorismo.

De Juana Chaos carga a sus espaldas con 25 asesinatos, por los que fue condenado 3.129 años de cárcel. Finalmente, cumplió 18 de ellos y en 2008 fue liberado tras una huelga de hambre y escapó del país. Sus atentados consistían, mayoritariamente, en la colocación de coches bomba que iban destinados, principalmente, a agentes de Policía. De Juana ha declarado más de una vez que, al igual que José María Zabarte, no se arrepiente de ninguno de los asesinatos perpetrados.

La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) ha solicitado en más de una ocasión la extradición del miembro de ETA para que cumpla su condena. Por ahora, el Gobierno venezolano no parece dispuesto a colaborar.

El Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez ha anunciado que continuará con el acercamiento de los presos de la banda terrorista, comenzando por aquellos mayores de 70 años o gravemente enfermos. Mientras, las asociaciones de víctimas del terrorismo han amenazado con salir a la calle a protestar si se mantienen estas medidas.