Felipe VI renuncia a la herencia de su padre

La Zarzuela emitió el domingo un comunicado tras la publicación de informaciones que señalaban a Felipe VI como beneficiario de dos fundaciones procedentes de Arabia Saudí y le retira la asignación pública.

De izq a dcha., el Rey Juan Carlos I y Felipe VI en la conmemoración del segundo centenario de la orden de San Hermenegildo. Foto: Flickr

El Rey emitió un comunicado el domingo mediante el cual comunicaba su renuncia a la herencia económica que le pudiese corresponder de su padre, el rey emérito Juan Carlos I. Además, confirmó también la retirada de la asignación fijada en los presupuestos de la Casa Real a su padre, tras las informaciones que señalaban a Felipe VI como beneficiario de las fundaciones Zagatka y Lucum.

El Rey hizo referencia a este tema expresando que “desconoce por completo totalmente y a día de hoy su supuesta designación como beneficiario de dicha fundación”. En todo caso y de ser cierto este hecho, al inicio del documento ya se afirmó que renunciaba a “cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o criterios de rectitud e integridad…”.

También, el comunicado informó del conocimiento previo de Juan Carlos I acerca de esta decisión. Subrayó desde el principio la importancia de ejemplaridad que estaba llevando a cabo el Rey Felipe VI: “El Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no solo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos”, insistió.

En relación con la Fundación Lucum, el comunicado confirmó que Felipe VI se enteró de la noticia a través del despacho de Abogados Kobre&Kim y sus medidas adoptadas se basaron en emitir una copia a su padre, el rey emérito, e informar al despacho de que Felipe VI no tenía constancia de los hechos. Además, ha dejado constancia de que el abogado Javier Sánchez-Junco Mans será quien ejercerá el derecho a la defensa.

Juan Carlos I y la democracia
Juan Carlos I fue una figura fundamental con el entonces presidente Adolfo Suárez en la transición española. Antes de comenzar su reinado, renunció a los poderes que había obtenido del dictador Francisco Franco para impulsar el proceso que llevó, desde la paz, de la dictadura a la democracia y que desembocó en la aprobación de la Constitución del 78. En ese momento, España se convirtió en un estado democrático moderno y Juan Carlos I empezó a desempeñar funciones representativas. 

Una de sus intervenciones más conocidas fue en favor de la legalidad democrática en el intento golpista del 23 de febrero de 1981. En él, desautorizó a los golpistas, además de utilizar su ascendiente sobre los militares para llamarles a la disciplina. De esta forma, consiguió desbaratar el golpe.

Durante su reinado, desempeño las tareas que le atribuye la Constitución. Así, intervino mediante encuentros con los líderes parlamentarios en la elección del candidato a presidente del Gobierno después de cada consulta electoral. También, su función representativa le llevó a viajar por el extranjero, en apoyo de la política exterior decidida por los gobiernos. 

Uno de los aspectos que más destacan los historiadores fue su liderazgo simbólico en la Comunidad Iberoamericana de Naciones, así como el apoyo a la integración española en la OTAN y en la Unión Europea.