España, ¿nación de naciones?

'Mirada 21' analiza si una nación puede contener otras y si se debe dar un cambio en la Constitución para permitir el independentismo.

“Cataluña es una nación”. Al menos, eso dice el primer secretario del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), Miquel Iceta, quien ha comentado en repetidas ocasiones que “un Estado puede contener varias naciones”. Junto con este, en el PSOE hay otras voces que han aclamado por un cambio en la Constitución para permitir someter a debate el referéndum. Este es el caso de la líder del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE), Idoia Mendia, quien ha firmado un pacto con el PNV para apoyar la Presidencia de Íñigo Urkullu y permitir, en “el ordenamiento jurídico”, debatir el derecho a decidir.

Una nación de naciones “es un disparate”, según Gómez.

El PSOE, que antaño defendió la unidad de España, se ha visto dispuesto a repensar el futuro del país en el marco de una nueva Constitución que permita llevar a término un ordenamiento jurídico distinto. Ante esta situación, Mirada 21 profundiza en las posibilidades y razones socioculturales que guían estos movimientos independentistas. En opinión de Javier Gómez, doctor en Historia y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), España no engloba -ni podría hacerlo- ninguna nación, sino que es en sí misma una.

“Es un disparate, si entendemos nación como lo ha hecho la tradición política”, ha explicado Gómez a Mirada 21. De hecho, el doctor en Historia considera que es “absurdo” pretender “destruir una sociedad que convive pacíficamente”. Para él, “la división social que genera el sueño nacionalista” solo “rompe” la comunidad y provoca divisiones en las familias. Todo, según ha señalado, por “intereses mezquinos y miserables”, salvo en aquellos casos en los que “hay carencia de viaje” y se ha visto “poco mundo”.

Cataluña celebrará, en 2017, el referéndum de independencia. | Autor: SBA73
Cataluña quiere celebrar, en 2017, el referéndum de independencia. | Autor: SBA73

“Las naciones se construyen”, ha explicado Gómez, quien también considera que no hay que temer cambiar la Constitución. De hecho, ha puntuado en que no hacerlo sería un “disparate”. “Si un sistema político no tiene los instrumentos” institucionales adecuados, “termina generando una ruptura violenta”, ha matizado. Por eso, el cambio “debe hacerse desde una posición de acuerdo”, dado que “la ruptura de la legalidad es inaceptable”, ha señalado el doctor en Historia, quien ha querido remarcar la importancia de nación como “construcción”.

Cataluña es España
Aunque la última estimación del CEO, el organismo de encuestas de Cataluña, refleja un fracaso del independentismo catalán, en 2017, la Comunidad Autónoma quiere celebrar el referéndum. Al menos, esa ha sido la amenaza del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, al Gobierno central para intentar conseguir su aprobación y no tener que desobedecer, una vez más, al Tribunal Constitucional. Sin embargo, según Gómez, esta cuestión tiene fácil solución: carpetazo.

Gómez: “Cataluña era distinta” y “había que haber reconocido eso”.

Gómez ha reconocido que “la Transición se hizo mal”. Según ha contado a Mirada 21, habría que “reconocer la peculiaridad catalana”. Cuando se firmó la Constitución de Cádiz (1812) -punto de partida para entender la España de hoy-, “Cataluña era distinta” y “había que haber reconocido eso”. En opinión del historiador, es, en parte, culpa del actual problema. “Detrás de los espíritus nacionalistas hay un fortísimo contenido de populismo”, ha puntuado Gómez.

En cuanto al proceso de independencia, el doctor en Historia considera que “ese referéndum” es “absurdo”, “vote toda España o vote Cataluña”. Además, el profesor de la UFV no ha dudado en afirmar que es “absurdo, demencial e irresponsable que la clase política esté alimentando” ese sentimiento nacionalista.