El museo Chillida reabre sus puertas después de ocho años

La galería Hauser & Wirth será la encargada de financiar este proyecto.

Foto: Jonny Hunter

El museo Chillida reabre en abril sus puertas al público, gracias a un acuerdo entre la familia del escultor Eduardo Chillida y la galería Hauser & Wirth. El pacto permite una restauración de las más de 11 hectáreas de territorio que lo componen, además de la entrada fluida de visitantes.

Este espacio cultural ubicado en el País Vasco cerró en 2010 a causa de la crisis. Años más tarde, los herederos intentaron llegar a un acuerdo con el Gobierno vasco para la financiación junto con la Diputación de Gipuzkoa. Este pacto consistía en que ambas entidades cubrieran la mitad de los gastos de 100 millones de euros. La negativa por parte de la diputación provocó que se atrasara el proyecto.

Hasta el momento del cierre, las visitas habían llegado a las 81.000 personas. A partir de ahora, con la nueva gestión, el museo estará bajo las órdenes de Mireia Massagué, aunque la última palabra para todas las decisiones quedará en manos de la familia.

El museo cuenta con una parte de exposición externa, en la que se encuentran hasta 40 obras de gran formato, y una parte interna, en la que están expuestas alrededor de 100 obras. Esta galería empezó siendo un taller, sin embargo, con el tiempo, y gracias a la ayuda del arquitecto Joaquín Montero, el escultor convirtió ese caserío en un museo.

Actualmente, se está encargando el arquitecto Luis Laplace de actualizar el espacio y renovarlo para que se adapte a la nueva etapa. En este proceso también está participando Jon Essery Chillida, nieto de Chillida.

Vida del escultor
El escultor español comenzó como estudiante de Arquitectura en Madrid, estudios que abandonó para pasarse a la escultura y el dibujo en el Círculo de Bellas Artes de la capital. Su especialidad terminó siendo el hierro. Chillida recibió numerosos premios a lo largo de toda su trayectoria profesional, nacionales, como el Príncipe de Asturias de las Artes en 1987, e internacionales, como el Premio de Escultura del Carnegie Institute de Pittsburgh.

Chillida constituyó el museo en la última etapa de su vida. La última vez que apareció en un acto público fue en un acto en la galería en el que fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. En sus últimos años de vida, sufrió alzhéimer y falleció a los 78 años.