El empleo y la emancipación retrasan el desarrollo juvenil en España

El país ocupa el puesto 24 de 28 en el Índice de Desarrollo Juvenil de la Unión Europea.

España se encuentra en el puesto 24, por delante de Grecia, Bulgaria, Italia y Rumanía en el índice de Desarrollo Juvenil de la Unión Europea, que valora nivel de vida, educación, acceso a nuevas tecnologías, empleo y emancipación. Estas dos últimas son la causa de que el índice de desarrollo de España, según el estudio realizado por el Centro Reina Sofía, sea el quinto por la cola.

En lo que respecta a la emancipación, no solo no mejora desde 2009, sino que sigue disminuyendo. En Dinamarca, el 95,5% de los jóvenes entre 25 y 29 años ya están emancipados; en Francia, el 81%; mientras que, en España, el 38% de ellos vive solo. La crisis económica ha influido en el retraso de la edad media (29 años) a la que se independizan los jóvenes españoles. Pero existen también otros factores relacionados con características culturales, modelos familiares y políticas públicas que hacen que España sea uno de los países europeos donde los jóvenes tardan más en irse de casa.

Sin embargo, aunque el empleo también sale muy mal parado, se observa una cierta mejoría desde el año 2016. Una de las principales causas de esta tardanza de los jóvenes en emanciparse es el desempleo. El trabajo es el gran obstáculo que tienen para su desarrollo, puesto que la tasa es del 34,5%, frente a la media europea del 48,2%, y la de temporalidad es del 56,4%, mientras que la europea no llega al 33%.

Cabe apuntar que España ha mejorado sus cifras en cuanto al desarrollo juvenil desde el año 2009, pero en menor medida que muchos otros países de Europa, y esto es lo que provoca que pierda puestos en la clasificación.

Vida y nuevas tecnologías
La combinación de los malos resultados entre emancipación y empleo explica los buenos datos en cuanto al nivel de vida y nuevas tecnologías, que superan la media europea.

Enrique Gil Calvo, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado que “Los jóvenes están sobreprotegidos en el hogar familiar y esto explica, por ejemplo, una tasa más baja de mortalidad y suicidios” además de añadir que la falta de ocupación favorece el conocimiento de la tecnología.