Médicos que no curan

Los profesionales dedicados a cuidados paliativos encuentran dificultades para desempeñar su trabajo correctamente debido a la falta de especialización y de un área reconocida.

Manos de un enfermo y una enfermera. Fotografía: Pixabay.

José Luis es médico y cada día pasa más de ocho horas en el Hospital Padre Jofré de Valencia. Desde que tiene uso de razón, ha querido dedicarse a la ciencia. Durante su jornada, receta inyecciones, anestesia y antibióticos. También, controla las patologías y visita a cada uno de sus pacientes en sus habitaciones. Sin embargo, no cura. “Mi trabajo es precioso porque me permite entregar toda mi vida”, afirma sonriendo. José Luis se dedica a los cuidados paliativos y, aunque algunos compañeros de profesión no consideran que su labor es igual que la suya, no encuentra diferencia alguna. “Que no cure no significa que sea menos dificultoso. Paliar un dolor a un paciente en esas condiciones es igual de delicado que operar de un cáncer”, explica.

Manuela, una compañera de José Luis, se ha dedicado durante más de 20 años a la neurocirugía. Sin embargo, después de una experiencia personal, decidió cambiar su ámbito. “Al ver el trato que, desafortunadamente, vivió mi padre sus últimos días de vida, quise dedicarme a acompañar en el sufrimiento a todas estas personas”, explica. Su trabajo es ahora más reconfortante. “Mi labor da cabida a poder entrar en relación aún más con el paciente”, añade. Una de las cosas que le ha hecho cambiar tan tarde de especialidad es el desconocimiento que existe y la poca formación recibida. “Durante mis estudios, no recibí apenas conocimientos de esta realidad, puede que de distintas áreas y de cómo paliar a un enfermo crónico del corazón o de los huesos, pero no una formación que integre todos estos conceptos. Si hubiera existido una especialidad así, hubiera ido de cabeza”, reconoce mientras enseña su orla de graduación. 

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) lleva más de siete años reclamando una especialidad en este tipo de cuidados. “En España, los paliativos no son una especialidad, ni siquiera un Área de Capacitación Específica (ACE). Hoy día, el personal de este ámbito lo hace mediante la autoformación y gracias a la oportunidad, si la tiene, de desarrollar su carrera debido a su dedicación y compromiso”, explica Rafael Mota, presidente de Secpal. Además, añade que esta especialización facilitaría la entrada a profesionales que tengan esta vocación. “Debido a la falta de reconocimiento nacional, crear una categoría que demande una formación y experiencia concretas para estos puestos de trabajo garantizaría que, por lo menos, los profesionales más adecuados para estos cuidados ocuparan el lugar”, afirma. 

Mota reconoce que la institución que más puede ayudar es el Ministerio de Sanidad. “Pedimos que verdaderamente impulse los cuidados paliativos en todo en el panorama nacional y que apruebe el área de capacitación específica y se acredite su formación”, explica. Para ello, según una comunicación de 2019, esta sociedad reivindica tres condiciones para que estos tratamientos funcionen mejor: Incluir en el grado una formación básica para los profesionales del ámbito sanitario, poner en marcha una especialidad mediante el sistema de residencia e implantar la categoría profesional en cuidados paliativos como creación de plazas específicas en las que se prime la formación y experiencia en este campo. Además, alude que la universidad es una de las instituciones que más puede influir en la formación. 

“Pedimos que se impulsen los cuidados paliativos y que se apruebe el área de capacitación específica y se acredite su formación”, explica Rafael Mota.

Muchos especialistas coinciden en la necesidad de formar a los médicos en este ámbito, ya que, dependiendo de la formación en estos cuidados, su desarrollo puede mejorar y conseguir, así, un campo dentro del área de la medicina. Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, 19 facultades de Medicina no imparten esta formación en absoluto y solo seis facultades cumplen con Bolonia, al tener una asignatura sobre cuidados paliativos.

Ignacio Gómez, vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Valencia (UCV), miembro del comité directivo del Instituto de Bioética UCV y experto en cuidados paliativos, reconoce que hay una necesidad de formar a los alumnos en estos conocimientos. Además, explica que las universidades privadas, en este caso católica, a diferencia de las privadas, la imparte en una asignatura de tres créditos, titulada: Cuidados Paliativos en el enfermo. “La Iglesia siempre ha reconocido que el valor del hombre es sagrado, de modo que una universidad con este ideario imparte esta asignatura porque es una forma de defender la vida frente a la alternativa de acabar con ella”, comenta. También, explica que, en la UCV, la asignatura no es transversal como en otros centros, sino que está integrada en una independiente. “Los cuidados paliativos están tan desarrollados que este conocimiento debe agruparse en una asignatura, ya que el alumno, en sexto curso con todos los conocimientos adquiridos, es capaz de agrupar todas las disciplinas en una de forma íntegra”, añade. 

Algunas universidades utilizan las prácticas en los hospitales como método de aprendizaje en este tipo de cuidados. Santiago Álvarez, Vicedecano de Formación Integral de Medicina en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), explica que los alumnos reciben prácticas formativas en centros hospitalarios. “Existe una rotación por unidades de cuidados paliativos en segundo de carrera y los estudiantes deben prepararse para saber responder con recursos científico-técnicos a los problemas de salud que surgen en estas situaciones, pero, ante todo, aprender a convivir con ellas, pues toda su carrera profesional será una confrontación con este tipo de realidades”, afirma. Además, comenta que es un ejercicio que permite al estudiante afrontar la realidad del sufrimiento y de la muerte de las personas. “Esto requiere un desarrollo de competencias personales muy específicas que, si no se trabajan, sucederá que estos profesionales perderán oportunidades de ayuda”, explica Álvarez. 

“La Iglesia siempre ha reconocido que el valor del hombre es sagrado, así que esta asignatura es una forma de defender la vida frente a la alternativa de acabar con ella”, comenta Ignacio Gómez.

Gómez y Álvarez coinciden en que una buena formación garantiza la existencia de unos buenos cuidados paliativos y, por tanto, la creación de una especialidad o área dentro del campo de la medicina. “En Medicina, se dice que la necesidad crea el órgano y así ha pasado con el ser humano. Esto se puede aplicar a los cuidados paliativos porque es posible que antes no existiera la necesidad porque la longevidad era mucho más corta”, explica Gómez, que también es miembro del Colegio Oficial de Médicos de Valencia. Además, reconoce que factores como el baby boom o la prolongación de años de vida, provoca que haya más población que necesite unos cuidados concretos para enfermedades crónicas. “Antes, es posible que no fuera necesario, pero sí que estoy de acuerdo con que se haga una especialidad, dentro de la Medicina Interna. Hace falta un buen cuidado paliativo en un área concreta”, explica. “Las personas que se dedican a cuidados paliativos deben tener una formación específica, compleja y que garantice a los pacientes una calidad de atención como se merecen”, añade Álvarez. 

Las cifras y datos recientes sobre los cuidados paliativos coinciden con esta visión de los especialistas sobre la falta de cuidados paliativos en España y las consecuencias de la falta de formación. Según el Atlas de Cuidados Paliativos en Europa 2019, organizado por la Universidad de Navarra, de las 228.000 personas que fallecen anualmente con necesidad de cuidados paliativos en España, más de 80.000 personas lo hacen sin acceder a cuidados paliativos debido a la falta de personal. Además, según la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, el 85% de los niños que necesitan este tipo de asistencia no la reciben. Esto se debe a que España solo cuenta con 260 servicios especializados en cuidados paliativos, de los cuales 88 están incompletos porque no tienen un conjunto de médicos, psicólogos y enfermeros, y se coloca en el puesto 37 frente a los 51 países analizados. 

“Puedes tener las ideas que quieras, pero tenemos que ver que el otro es un semejante, porque si no, acabamos con la civilización”, añade Ignacio Gómez.

Para poder combatir estas cifras y mejorar la posición en cuidados paliativos, todos los especialistas coinciden en el mismo punto: una formación integral. “Una formación en cuidados paliativos ideal tiene que tener en cuenta la parte espiritual del hombre, porque es una dimensión humana y si no la atiendes, los cuidados están cojos, y das dos tercios”, explica Gómez. Además, reconoce que en España, a diferencia de otros países, existen prejuicios muy grandes acerca de la religión. “Hay un gran grupo que considera que el término espiritual es igual a religión, que es igual a católico, y que es igual a los obispos e Iglesia del franquismo. Y esto no tiene nada que ver con si eres católico o no, sino que es cuestión de que tienes un ser humano delante que sufre y tienes que ayudarle”, comenta. También, reconoce que las diferencias ideológicas no deberían determinar la elección de recibir estos cuidados o no. “Puedes tener las ideas que quieras, pero tenemos que ver que el otro es un semejante, porque si no, acabamos con la civilización. Parece que si eres católico, tienes que recibir cuidados, y si no, no, y realmente no es así”, añade. Sin embargo, reconoce que el debate puesto sobre la mesa en el Congreso no es médico. “Este debate es meramente político e ideológico, todos los médicos pensamos lo mismo y creemos en la defensa de la vida del paciente hasta el final”, concluye. 

 Mariana Novella es profesora de Cuidados Paliativos en la Universidad Católica de Ávila y reconoce que esta labor será mejor si hay más humanidad en ella. “El paciente, realmente, lo único que quiere es descansar en que, hasta el final, va a haber alguien a su lado que no va a permitir que se ahogue o haya dolor. Y eso depende del profesional que esté a su lado”, explica. Además, admite que mejorar este trabajo paliativo, podría retirar los debates de la actualidad. “Si los cuidados paliativos fueran verdaderamente humanos, el debate de la eutanasia no tendría sentido. Está en nuestra mano y es nuestro deber, como médicos, reivindicar la vida y mejorar este tratamiento”, concluye. 

Blanca Sánchez estudia 4º de Medicina y sus prácticas han sido en un hospital de Valencia. Durante la carrera, ha conseguido numerosos conocimientos sobre cardiología o neurología, pero siempre le han llamado la atención aquellas enfermedades que son crónicas y duran para siempre. Casualmente, ha conocido a Manuela, médico de cuidados paliativos y, al ver la labor que realizan los profesionales dedicados a los cuidados paliativos, tiene clara su vocación: “humanizar el sufrimiento y el dolor con la medicina”.