Las becas Erasmus cumplen 30 años

Más de 4,4 millones de estudiantes se han beneficiado de esta iniciativa, surgida en 1987.

Celebración del aniversario de la Erasmus en la UFV.

Las becas Erasmus están de aniversario. Treinta años han pasado desde que los primeros estudiantes, 3.244 para ser exactos, salieron de sus universidades de origen para vivir lo que denominan como “experiencia vital”.

Las autoridades y universidades cifran en 4,4 millones los alumnos que se han beneficiado de estas becas, que facilitan el intercambio cultural y el desarrollo de los estudiantes universitarios de toda Europa.

“Cambiando vidas, abriendo mentes” es el eslogan utilizado como resumen del sentido de la Erasmus. Un intercambio que, además de fomentar la formación académica y relación entre jóvenes de diferentes culturas, ayuda a los estudiantes a aprender idiomas o afianzar los que ya dominan.

Su creadora es Sofia Corradi, quien recibió el premio europeo Carlos V en 2016. Esta profesora italiana impulsó esta iniciativa, tras haber estudiado un año en la universidad estadounidense de Columbia y regresar a su centro habitual, la universidad de La Sapienza en Roma. Se sintió humillada al pedir que le convalidaran las asignaturas estudiadas en norteamérica y recibir una negativa “muy poco educada”.

Eso ocurrió en 1958 y en menos de 20 años, llenos de viajes a los países europeos y visitas a profesores, decanos y rectores, consiguió que su propuesta se estudiara en los órganos de la Unión Europea y que fuera finalmente aprobada. En multitud de ocasiones, Corradi ha explicado que, bajo su criterio, esta ha sido la “mejor medida” que ha adoptado la Unión.

Sofia Corradi, apodada cariñosamente Mamma Erasmus, ha explicado que el reto actual es que este programa se expanda a todos los países del mundo. “Me encanta que me llamen Mamma Erasmus, me parece muy tierno y amable. Normalmente, en Italia así se llama a los pequeños restaurantes de pizzas”, ha declarado, a sus 83 años.

En este programa participan 33 países: los 28 estados de la UE, Turquía, Macedonia, Noruega, Islandia y Liechtenstein. En 2014, casi 300.000 estudiantes recibieron una beca Erasmus. “Para mí es una enorme satisfacción, mi doctor dice que me mantengo muy sana por lo contenta que estoy. Allá por donde voy en Europa todos me dicen que la Erasmus ha cambiado su vida a mejor. Siempre me miran sonriendo, entusiasmados. Y sobre todo han cambiado sus vidas en la educación, y eso no es un cambio cualquiera, es volverse ciudadano europeo, y sobre todo, del mundo”, ha explicado Corradi.

El estudiante italiano de Medicina Luigi Palmieri, quien estuvo en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) durante el curso 2015-2016, describe esta experiencia como una “inflexión” tanto en “la carrera, las relaciones personales, la posibilidad laboral y la vivencia propia”.

“Es una experiencia que se vive tres veces: primero, cuando preparas la Erasmus. La burocracia, la ilusión y la expectación por estar allí te hacen estar muy contento. La segunda, cuando llegas. Los nervios, el ser independiente por primera vez, hacer amigos y aprender otro idioma también te cambian. Y, por último, cuando te vas. La pena de volverse, los amigos que has hecho (con los que hay una conexión especial que durará para siempre) y un poco el contraste de llegar otra vez a casa”, ha explicado Palmieri.

Desde 2014, la Unión Europea ha ampliado este programa y ha implantado la Erasmus+, enfocada al mundo laboral. Esta escisión consiste en realizar prácticas empresariales en otro país y contar con una pequeña ayuda económica (la habitual en todas las becas Erasmus).

Además, los profesores y empresarios coinciden en que los estudiantes que realizan experiencias internacionales tienen un 26% menos de desempleo al terminar su grado universitario.

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) se ha sumado a la celebración del 30 aniversario del programa Erasmus con dos desayunos internacionales y con una programación de encuentros a lo largo del 2017.