El boicot en la UAM reabre el debate sobre la misión de la universidad

Dos estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid y un profesor valoran la violenta protesta que sufrieron el ex presidente Felipe González y el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián.

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El activismo es una realidad en las universidades españolas. El pasado miércoles, el ex presidente del Gobierno Felipe González y el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, asistieron a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) para celebrar un seminario titulado Sociedad y cambio global. Sin embargo, no pudieron llevarla a cabo, ya que un grupo de radicales de ultraizquierda impidieron a estas personas realizar la ponencia.

Mirada 21 ha querido profundizar en el nivel en que queda el sentido de la universidad ante este tipo de protestas. Por este motivo, Mónica, una estudiante a favor, Antonio, uno que la sufrió, y Miguel Ortega, profesor de humanidades y doctor en Filosofía, han compartido su visión sobre los hechos acontecidos en la Facultad de Derecho de la UAM.

La misión de la universidad, según Ortega
“La universidad siempre ha sido un sitio donde la gente joven ha mostrado su rebeldía”. Esto es lo que piensa Miguel Ortega, profesor de Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), quien postula que “se tiene que dar siempre desde el respeto”. Para Ortega, la institución “ha perdido un poco su esencia”.

“La libertad de expresión muere cuando yo pierdo la libertad”, ha destacado Antonio.

El doctor en Filosofía ha señalado que, “de un modelo de universidad basada en la búsqueda de la verdad y de la ciencia”, se ha pasado “hacia vertientes muy técnicas”. Asimismo, ha destacado, en referencia a ese cambio de rumbo, la “manipulación política o ideológica” que sufren los estudiantes de la universidad pública. En este punto, Ortega ha expresado que, cuando “se impone un pensamiento único”, se actúa de forma “contraria” a lo que debe ser la institución.

Estudiantes y activistas

Protestas UAMAntonio, estudiante del doble Grado en Derecho y Políticas en la UAM, estaba matriculado en el seminario y asistió aquel miércoles al salón de actos de la facultad para escuchar la ponencia. Desde su punto de vista, “nadie se ha fijado en lo que decían” los activistas, sino que la atención se ha desviado a las formas.

El estudiante ha manifestado a Mirada 21 que no es la primera vez que alguien “se manifiesta” en la universidad. Sin embargo, sí ha destacado que ha sido “la primera vez” en la que ha visto violencia en el acto. “La libertad de expresión muere cuando yo pierdo la libertad”, ha destacado Antonio.

En el seminario, valorado con dos créditos, también participaron otras personalidades, como la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y Pepa Bueno, la presentadora de Hoy por hoy, en Cadena SER. Antonio ha destacado que, por eso, “no era un acto para poner en un pedestal a Felipe González”, y que el ataque estaba fuera de lugar.

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Sin embargo, Mónica, estudiante en la UAM y participante en la manifestación, no opina lo mismo: “La protesta de ese día no se puede resumir como violenta”. Además, ha acusado a los medios de comunicación de dar “demasiada importancia a todo lo que ha pasado”.

No obstante, esta universitaria ha resaltado que la manifestación “se podría haber llevado por mejores cauces”, aunque explica que, aun así, “la protesta era lícita”. Asimismo, ha afirmado que “las personas que estaban allí armando más jaleo de lo que debían no tenían que haber estado allí”.

Soluciones al conflicto
“La solución se llama apertura”, pero “la España actual es una España muy ideológica”, ha destacado Ortega en este asunto. El doctor en Filosofía ha sentenciado que “hay que ser abiertos” y que “las ideologías siempre son cerradas”.

“Hay que buscar la manera de superar lo ideológico para llegar a una tolerancia de verdad”, ha concluido Ortega.

“Lo más importante no es respetar la opinión del otro, sino respetar al otro”, ha aclarado el profesor, quien cree que “es cuestión de tener pensamiento crítico”. “Hay que buscar la manera de superar lo ideológico para llegar a una tolerancia de verdad”, ha concluido Ortega.

Por su parte, Antonio ha destacado que el Rectorado podría haber actuado con “contundencia”. Sin embargo, cree que “nadie se atreve a actuar”. En cambio, Mónica ha explicado que si un alumno hubiera querido ir a la charla, podría haberlo hecho. “Ahora, las consecuencias son las que todos saben: se va a montar un follón”, ha añadido.

Artículo realizado por María Hammer e Ignacio Losada.