Karen Uhlenbeck gana el Premio Abel 2019

La estadounidense es la primera mujer en la historia que gana este galardón, considerado como el Nobel de matemáticas.

Karen Uhlenbeck, a la derecha, en una conferencia de Bourguignon. Foto: Gert-Martin Greuel

La Academia de Ciencias y Letras de Noruega ha concedido el Premio Abel 2019 a la estadounidense Karen Uhlenbeck. Es la primera mujer en la historia en recibir este galardón, que consiste en seis millones de coronas noruegas (600 mil euros) y es considerado el Nobel de las matemáticas.

Nacida en Cleveland, es matemática y profesora en la Universidad de Texas, en Austin. Escribió un libro en 1997 y en él publicó sus experiencias laborales: “Me dijeron que nadie contrataba a mujeres porque las mujeres debían estar en casa y tener bebés”.

“Apenas me lo puedo creer. Estoy profundamente agradecida”, aseguró Karen Uhlenbeck a ‘El País’.

Ahora, 22 años después, ha recibido este premio por sus logros en ecuaciones diferenciales parciales geométricas, en la teoría de gauge y sistemas integrales, además del impacto de su trabajo en las matemáticas y la física. “Apenas me lo puedo creer. Estoy profundamente agradecida”, aseguró Uhlenbeck. Sus ideas son muy útiles para la teoría de las cuerdas y la geometría del espacio-tiempo.

Este premio fue creado en 2002 para celebrar el bicentenario del nacimiento del matemático noruego Niels Henrik Abel. Desde entonces, 19 hombres han sido galardonados. Uhlenbeck ya denunció la discriminación hacia la mujer en las matemáticas en 1988.

En el libro Viajes de mujeres en ciencia e ingeniería: no hay constantes universales, que publicó en 1997, reflexiona: “Soy consciente de que soy un modelo para las mujeres jóvenes en el campo de las matemáticas. Y, en parte, por eso estoy aquí. Sin embargo, es difícil ser un modelo, porque lo que realmente tienes que hacer es mostrar a los estudiantes que una persona imperfecta puede triunfar”.

Su personalidad es lo que le ha ayudado a conseguir el éxito. Recibió una gran influencia de su primer marido, del que conserva el apellido, un bioquímico estadounidense, y de sus suegros, intelectuales europeos.