Inventan un biosensor para los bebés prematuros

Un grupo de pediatras, dermatólogos e ingenieros ha creado un parche que recoge las constantes vitales de los neonatos, sin necesidad de cables, y que se comunica con una antena receptora situada bajo el colchón de la cuna.

Foto: Pixabay

Los bebés prematuros son llevados a una unidad de cuidados intensivos en la que son monitorizados con numerosos cables. Estos son un impedimento para el contacto piel con piel con la madre, tan importante en estos primeros momentos de vida, además de que suponen un obstáculo para el trabajo de los especialistas.

Un grupo formado por 45 pediatras, dermatólogos e ingenieros de la universidad estadounidense de Northwestern, en Illinois, ha inventado un biosensor sin cables, para poder solucionar estos problemas.

Esta tecnología recoge las constantes vitales de los neonatos y las envía a través de una antena receptora, ubicada debajo del colchón de la cuna. Con un teléfono móvil o una tableta, una aplicación permite acceder a toda la información, que llega mediante ondas de radio.

El biosensor consta de un parche de silicona con electrodos que miden la temperatura, la frecuencia respiratoria, cardíaca y la tensión arterial. Además, también recoge mediciones avanzadas, como el flujo sanguíneo. Es muy flexible y con un poco de agua se adhiere fácilmente a la piel.

El método tradicional provocaba erupciones, cicatrices y ampollas en la piel de los bebés prematuros. Por ello, según Amy Paller, dermatóloga y pediatra de la Universidad de Northwestern, han elegido cuidadosamente materiales como la silicona, que tengan un riesgo de sensibilización por contacto bajo o nulo.

Además, como el parche es transparente, se pueden llevar a cabo sin problema las técnicas de imagen de rayos X, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas.

El biosensor ya ha sido probado con éxito en 70 pacientes recién nacidos, y el resultado ha sido tan preciso y seguro como el de los sistemas tradicionales. En EE. UU., se espera que estén disponibles en dos o tres años, mientras que se está trabajando para que llegue a otros países.

El precio de cada parche es de, aproximadamente, 9 euros, pero el codirector del trabajo y director médico del Centro de Electrónica Bio-Integrada de la Universidad Northwestern, Shuai Xu, ha corroborado que han unido más de seis dispositivos a un solo móvil: “Esto permite controlar a varios bebés con una sola tableta, lo que permitiría que una sola enfermera o un médico vigile a varios bebés. Además, también reduciría los costes”.

Se está trabajando para que este parche pueda ser utilizado en otros pacientes, desde la monitorización en adultos durante el embarazo, hasta la medición de la temperatura para estudiar una inflamación.

Algunos problemas
A pesar de las ventajas que el biosensor ofrece, se plantean algunos inconvenientes. En los hospitales, el número de dispositivos inalámbricos que se emplean en pacientes es cada vez mayor, por lo que hay riesgo de interferencias, accidentales o voluntarias.