El Concilio Vaticano II ha supuesto un antes y un después en la Iglesia. En cierto modo, ha sido la “hoja de ruta” con la que los Papas han adaptado la Institución a las exigencias de cada época, sin perder, por eso, el mensaje original. Cada cual con su personalidad, Juan Pablo II, Benedicto XVI y, ahora, Francisco han ayudado “en algún aspecto” que se ha convertido en parte de su “fortaleza” o “carisma”.

Oseguera: “Parece que no tienen nada que ver, pero están buscando lo mismo, que reine el amor de Dios en este mundo”.

Con esta reflexión, el capellán de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y responsable de la sección de jóvenes del Regnum Christi en Madrid, Javier Oseguera, ha explicado a Mirada 21 cómo la transición Benedicto XVI-Francisco ha sido, simplemente, “una continuidad” en la Iglesia. “Aunque no lo parezca”, el camino sigue siendo el mismo, ha apuntado Oseguera.

Este lunes 13 de marzo, Francisco cumplió cuatro años al frente de la Iglesia, y ya, entonces, avisó: “recen por mi”. Sin duda, es un Papa “más espontáneo” y “mediático”, pero porque “no tiene miedo a equivocarse” o a explicarse mejor cuando un concepto no se entiende bien o se malinterpreta. Por eso, está haciendo bien, “sobre todo para personas que están muy alejadas”, ha reflexionado Oseguera.

Si bien Benedicto XVI fue un Papa muy intelectual y con una “misión muy concreta” para afrontar “ciertas dificultades internas” y “escándalos” en la Iglesia, Francisco está yendo más “hacia afuera”, aunque “no se pueden separar a los dos”, porque lo que comenzó uno lo está llevando a cabo el otro, ha explicado el capellán de la UFV. La base que Ratzinger empezó ha permitido a Francisco cambiar el “rostro”.

Además se ser “un gran teólogo”, Benedicto XVI era el “más indicado” para “empezar a hacer cambios de fondo y una limpieza que había que hacer”. Ahora, gracias a esta “misión”, Francisco ha podido estar más “hacia afuera” y mostrar una Iglesia “más humilde” y “cercana”. Una Institución “que se centra más en la persona como Jesucristo lo ha querido siempre”, de “misión”, ha añadido Oseguera.

“Parece que no tienen nada que ver, pero están buscando lo mismo: están buscando que reine el amor de Dios en este mundo”, ha compartido Oseguera, quien cree que los recelos a Francisco en ciertos sectores de la Iglesia se deben a una falta de “humildad” y “esfuerzo” de escucha. Como suena diferente al resto, genera confusión, pero solo es una cuestión de “estilo”, ha concluido.