Trump limita la entrada de inmigrantes en EE.UU.

El presidente de Estados Unidos firma un decreto que impide la entrada a ciudadanos de ocho nacionalidades por motivos de seguridad nacional. Una juez lo ha paralizado por el momento.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo volvió a hacer y cumplió otra más de sus promesas electorales. Sin embargo, esta vez el deseo inmediato del nuevo inquilino de la Casa Blanca se ha dado de bruces con la Justicia. Cuando se cumple una semana de su llegada a la Casa Blanca, el comandante en jefe firmó el pasado viernes uno de sus decretos más polémicos, el que limita, por motivos de seguridad, la llegada de inmigrantes y refugiados a EE.UU. Una juez de Nueva York lo paralizó horas después.

El decreto suspende la entrada durante 90 días para ciudadanos de países como Yemen, Irak, Irán, Libia, Sudán, Somalia y Siria.

La medida de Trump es una nueva regulación del reglamento fronterizo de Estados Unidos que suspende la entrada en el país durante 90 días para todo ciudadano proveniente de países como Yemen, Irak, Irán, Libia, Sudán, Somalia y Siria. En el caso de este último, sus ciudadanos no podrán entrar hasta nueva orden. La regulación establece que a los viajeros que solo cuenten con visados de inmigrante o turísticos se les rechace la solicitud de entrada y sean devueltos a sus países de origen.

El decreto también contempla la intención de priorizar la concesión de visados de refugiados a cristianos originarios de los países prohibidos por la nueva reglamentación. Un deseo que, según los expertos, de llegarse a producir puede ser anticonstitucional. La familia de Sarah Assali, cristianos sirios, fue retenida en el aeropuerto internacional de Filadelfia después de haber viajado más de 24 horas desde Damasco hasta Beirut, luego a Doha y finalmente, a Filadelfia.

Una juez federal permite que permanezcan las personas que han aterrizado en las últimas horas si tienen un visado válido y bajo las condiciones de emergencia.

Al caso de la familia de Assali se le unió el de cientos de personas atrapados en tierra de nadie durante la tarde y noche del viernes. Las zonas francas de los aeropuertos se llenaron de solicitantes de asilo convertidos en ilegales. Ante la tesitura de no vulnerar los derechos adquiridos de los refugiados admitidos antes del decreto de Trump, el sábado una juez federal permitió que permanezcan en el país las personas que han aterrizado en las últimas horas si tienen un visado válido, aunque únicamente bajo las condiciones de una estancia de emergencia.

El decreto aprobado por la administración Trump no hace más que ratificar lo prometido en campaña. En el periodo previo a las elecciones, el entonces candidato republicano pidió “el bloqueo completo y total a la entrada de musulmanes en EEUU”. Unas promesas cumplidas tan solo en parte ya que entre los países vetados no están Arabia Saudí, Egipto o Turquía, todos ellos de mayoría musulmana. Para muchos estadounidenses la medida de Trump sorprende, más si cabe, tratándose del país del Mayflower, el barco que transportó a los padres peregrinos que deseosos de libertad religiosa fundaron su incipiente nación.