Ser universitario: España y Cuba, dos realidades muy diferentes

La educación superior española, desde el punto de vista de un cubano.

La calidad de la educación universitaria en España, su infraestructura y su sistema educativo son temas que en la actualidad están en boca de todos. Pero, ¿y si se compara con otros modelos de educación como el cubano? Carlos Padilla, estudiante universitario cubano que actualmente se encuentra cursando un máster en España, pone estas cuestiones en perspectiva.

El estudiante medio español se queja de los precios de la educación superior, de su calidad y del estado de las universidades. Seguramente, hay cuestiones a mejorar, pero para Padilla “es un lujo poder contar con instalaciones dignas, con ordenadores, con un alumbrado decente”, ya que, como cuenta, en sus aulas de universidad “las ventanas se estaban cayendo, literalmente”.

En España, a pesar de sus carencias, existe la posibilidad de elegir entre educación privada y pública, entre una carrera u otra. En Cuba, cuenta Carlos: ”No tenemos muchas opciones donde escoger. El sistema educativo cubano es uno solo, hay un solo tipo de educación en toda la isla, es la educación pública, estatal”. La educación, en todos los niveles, es gratuita, pero según Padilla “se paga con libertades personales, el estudiante universitario no tiene libertad de expresión, no tiene tantos recursos”.

El estudiante universitario y su futuro como profesional
Podría decirse que el estudiante español entra en la universidad con entusiasmo, con la energía puesta en comenzar a construir su futuro, consciente de que la carrera universitaria le abrirá puertas. En cambio, el estudiante cubano ve que estas mismas puertas se le cierran, razón por la cual no apuesta por este tipo de educación, ya que “cada vez menos chicos quieren ser universitarios, porque se dan cuenta de una pirámide invertida que hay en el país, donde siendo taxista o mesero ganas más que siendo doctor o ingeniero, por lo que, prefieren crear sus propios negocios pequeños o dedicarse a reparar móviles o cualquier servicio de estos emergentes, que hacer toda una carrera y perfilarse hacia una profesión, que no son para nada remuneradas”.

Según Padilla, el mayor capital cubano es el humano, “el cubano en sí es el principal recurso del país. Lo que el cubano puede lograr hacer, logra ingeniárselas, muchas veces debido a la necesidad propia”. Pero resalta que hay un grave problema en la educación superior cubana, que puede paragonar con la española, que es la frustración del graduado. El estudiante cubano, dice ”qué se está preparando para ser un campeón en lo suyo, cuando sale al mercado laboral, no tiene donde aplicar todo lo que ha aprendido y se frustra. Porque no puede hacer, ni tiene dónde hacer”.