Los Países Bajos se hunden más rápido de lo anticipado

El cambio climático, la extracción de gas y la acción humana, en general, son los responsables de este fenómeno.

Un mapa digital presentado por el Centro Neerlandés de Geodesia y Geoinformática (NCG) demuestra que el suelo holandés está sufriendo un veloz declive y se hunde más deprisa de lo que se pensaba, sobre todo en su lado oeste. Esto no es una simple ruptura, sino que la extracción de gas y el efecto del cambio climático están teniendo un impacto mucho mayor de lo esperado.

Es la primera vez en la historia de los Países Bajos que se mide la subsidencia (hundimiento vertical del suelo por el peso de la sedimentación), para ello se ha usado equipamiento específico, mediciones de gravedad, un radar y un GPS, lo que ha permitido generar un mapa de la situación del suelo, al que se puede acceder on line para conocer los datos. La investigación y los resultados revelan “la gravedad del problema de hundimiento del suelo de Holanda”.

Un estudio del Centro Neerlandés de Geodesia y Geoinformática revela “la gravedad del problema de hundimiento del suelo de Holanda”.

La extracción de recursos naturales como el gas han sido históricamente causantes del lento hundimiento, que en la actualidad con el cambio climático no ha hecho más que aumentar, ya que según explican los investigadores en un comunicado, “el cambio climático ha agravado el problema, con veranos cada vez más calurosos y sequías que han acelerado la desaparición de la turba”. La turba es el carbón formado por la descomposición de vegetales, que al secarse acelera el declive del suelo. En las zonas con este tipo de suelo, el daño causado es irreversible.

Esta problemática afecta a todo el país, desde las zonas rurales hasta las ciudades. Empieza a hacerse posible un cambio permanente en el paisaje neerlandés, hasta tal punto que, de ahora en adelante, serán necesarias las mediciones diarias para poder controlar el avance. El objetivo es intentar prevenir daños mayores, ya que algunos de los desperfectos son ya irreversibles. Según la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos (PBL), el deterioro puede alcanzar los 22.000 millones de euros para 2050.