Los guardacostas rusos atacan a una flotilla ucraniana

El domingo 25 de noviembre Rusia apresó tres buques de la Armada ucraniana frente a la costa de Crimea.

Barcos ucranianos en el mar de Azov

Una flotilla militar ucraniana fue atacada, el pasado 25 de noviembre, en su intento de llegar al mar de Azov, por los guardacostas rusos y varios marineros fueron detenidos. Como consecuencia de este incidente, Rusia ha cerrado físicamente el paso por el estrecho de Kerch a los buques ucranianos desde ese mismo día. Para ello, ha colocado un carguero atravesado y buques de guerra.

Según el relato que un ucraniano colgó en las redes sociales, los guardacostas rusos habían emprendido “acciones abiertamente agresivas contra los buques de su flota militar”. Además, afirman que uno de los guardacostas rusos arremetió contra el remolcador ucraniano causándole daños en el motor y algunas abolladuras.

En 2003, se llevó a cabo la firma de un documento bilateral entre Rusia y Ucrania sobre el mar de Azov y el paso del estrecho de Kerch. Este acuerdo fue ratificado por los parlamentos de Rusia y Ucrania. En este tratado se estableció que este mar interior es de gestión conjunta y que, por lo tanto, puede ser usado libremente por buques de ambos países o invitados extranjeros, siempre y cuando se haya avisado al otro país y este se muestre de acuerdo.

Sin embargo, en mayo de este año Rusia inauguró, por cuenta propia, un puente cuya función es unir las dos orillas del estrecho. Durante los últimos meses, la presencia de militares rusos se ha ido incrementando a la par que lo hacen las inspecciones a los buques ucranianos.

El cierre físico por parte de Rusia del estrecho podría perjudicar en gran medida a Ucrania, ya que las zonas industriales de este país utilizan los puertos ubicados en el mar de Azov para su salida a alta mar.

Ante toda esta situación, el ministro de Asuntos Exteriores, Pavló Klimkin, ucraniano ha exigido el “retorno inmediato”de los tripulantes ucranianos retenidos por Rusia y, a su vez, pide ayuda a sus “aliados y socios”, entre los que se encuentra Alemania, para que tomen “las medidas necesarias para contener a Rusia” y que les ayuden en el terreno militar.

Tal y como dice la nota oficial, y basándose en la decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania sobre la introducción de un estado de excepción, el jefe del Estado Mayor General emitió una orden para que las unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania estuvieran en alerta para el combate.

El FSB (Servicio Federal de seguridad de la Federación Rusa) admitió haber disparado a los buques ucranianos con la intención de hacerles detener, aunque agregó que los guardacostas rusos acudieron rápidamente en ayuda de los ucranianos heridos y aseguró que “su vida no corre peligro”.

Los líderes políticos

Petro Poroshenko, presidente de Ucrania, firmó el pasado lunes 26 de noviembre un tratado en el que declara el estado de excepción, que estará vigente hasta el 25 de enero del 2019, aunque podrá ser levantado en cualquier momento.

A pesar de que la firma de este documento no supone, de manera obligatoria, la movilización de las tropas, los ejércitos de ambos países se están preparando ante la posibilidad de un nuevo ataque, ya no solo marítimo, ahora también temen que tenga lugar por tierra. Así, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa,  Alexandr Turchínov, declaró: Hablamos del peligro de una escalada no sólo en los mares Negro y Azov, sino también en tierra. Vemos los intensos preparativos de las unidades militares rusas que se encuentran cerca de nuestras fronteras norte, este y sur“.

Grigori Karasin, vicecanciller ruso, ha asegurado que este incidente naval “es una provocación ucraniana con el momento, el lugar y la forma premeditados”.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, escribió un tuit en el que condena el ataque por parte de los rusos: “Condeno el uso de la fuerza por parte de Rusia en el mar de Azov. El Kremlin debe retornar a los marineros ucranianos, sus buques y abstenerse de provocaciones”. A su vez, añadió en una conversación telefónica que mantuvo con el presidente ucraniano que “Europa se mantendrá unida en apoyo a Ucrania”.

Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, ha exigido a Rusia la liberación de los marineros ucranianos y ha afirmado que los actos cometidos por los rusos no tienen justificación alguna. “Lo que vimos ayer fue muy serio”, admitió tras la reunión de emergencia de la Alianza Atlántica que tuvo lugar a petición de Kiev. “Todos los aliados expresaron su total apoyo a la integridad territorial y a la soberanía de Ucrania”, añadió. “No hay justificación para el uso de la fuerza militar contra barcos ucranianos y personal naval, así que llamamos a Rusia a que libere inmediatamente a los marineros ucranianos y los barcos que tomó ayer”, concluyó Stoltenberg.

Donald Trump ha decidido cancelar la reunión del G-20 en Argentina con Vladimir Putin, presidente de Rusia, tal y como declaró en un tuit: “Basándonos en el hecho de que las embarcaciones y los marineros no han sido devueltos a Ucrania desde Rusia, he decidido que será mejor para todas las partes implicadas, que cancele mi reunión prevista en Argentina con Vladimir Putin. ¡Tengo ganas de una nueva cumbre significativa tan pronto como esta situación se aclare!”.