La CIA reconoce su papel en varias sanciones de EE.UU. a Venezuela

"La segunda o tercera batería de sanciones (contra Venezuela) obedecía a nuestras recomendaciones", ha admitido el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Michael Pompeo.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) tiene sus cuarteles generales en Langley, Virginia, a pocos kilómetros de Washington D.C., la capital de EE.UU. Sus empleados operan en las embajadas estadounidenses de todo el mundo.

El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Michael Mike Pompeo, ha reconocido que los servicios secretos estadounidenses estuvieron detrás de algunas sanciones adoptadas en los últimos meses contra Venezuela. Pompeo enumeró algunas situaciones en las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había mostrado un interés especial en los informes de la CIA.

El que también fue presidente de la petrolera Sentry International, compañía dedicada al fracking, reconoció la implicación de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en Venezuela durante su conferencia en el centro de estudios American Enterprise Institute el 23 de enero. El moderador le preguntó por las cuestiones en las que el mandatario de la Casa Blanca había solicitado información adicional y el funcionario no dudó en nombrar el caso de Venezuela.

“(Donald Trump) quería más claridad en relación con algunos asuntos financieros, como sobre quién tenía el dinero, los acreedores de deuda o los tiempos de pago”, explicó Pompeo.

“El presidente no estaba satisfecho con la descripción de la situación que le habíamos presentado. Quería más claridad en relación con algunos asuntos financieros, como sobre quién tenía el dinero, los acreedores de deuda o los tiempos de pago”, explicó Pompeo.

Por ello, la CIA elaboró varios informes para Trump, quien solicitó un análisis profundo de las relaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), para así obtener una “imagen más completa”.

Sanciones contra Venezuela
Desde el verano pasado, Donald Trump ha intensificado las sanciones contra el país sudamericano y ha llegado incluso a amenazar con una intervención militar.

La Casa Blanca sancionó en 2017 a 30 altos funcionarios venezolanos, entre ellos, a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena; al fiscal general de la República, Tarek William Saab, y al ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol. Estados Unidos recibió el apoyo de la Unión Europea en estas sanciones.

Adicionalmente, el presidente de Estados Unidos firmó en agosto una orden ejecutiva que prohibía a todos los socios comerciales y financieros del país sudamericano, así como a las empresas estadounidenses o con capital en EE.UU., realizar cualquier acuerdo o transacción con Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la piedra angular de la economía del país.

El verano pasado, Michael Pompeo aseguró que Venezuela podía llegar a convertirse en un “riesgo para la seguridad de EE.UU.”.

Según el informe de la Agencia Central de Inteligencia, las sanciones de Donald Trump prohíben que “cualquier persona, entidad, empresa o asociación, legalmente radicada o que realice actividades en Estados Unidos, pueda efectuar negocios con nuevos bonos de deuda que sean emitidos por cualquier instancia del Gobierno venezolano, a saber, bonos de la República emitidos por el Banco Central venezolano o la empresa estatal Pdvsa”.

A principios de este año, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dictó nuevas sanciones contra cuatro funcionarios venezolanos por supuesta corrupción: el exministro y gobernador del Estado de Aragua, el general retirado Rodolfo Clemente Marco Torres; el exgobernador de Bolívar, el también general retirado Francisco José Rangel Gómez; el general de división de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Fabio Enrique Zavarse Pabón; y el teniente general del Ejército y ministro de Frontera, Gerardo José Izquierdo Torres.

Esta última restricción de Washington ha consistido en un bloqueo de todos los activos en EE.UU. de los enumerados anteriormente. La superpotencia americana también les ha prohibido realizar negocios con cualquier ciudadano estadounidense.

Michael Pompeo, quien recibió financiación de la petrolera ExxonMobil en su campaña electoral de 2016, según Open Secrets, aseguró que Venezuela podía llegar a convertirse en un “riesgo para la seguridad de EE.UU.”, por lo cual Washington debe tomarse “muy en serio” la situación en ese país. Además, aseguró que trabajan “de manera conjunta” con sus “socios latinoamericanos”, Colombia y México, para tratar de “restaurar la democracia” en la República Bolivariana. Venezuela cuenta con 326.000 barriles de petróleo y es, a día de hoy, el país con las mayores reservas del mundo, según la publicación anual The World Factbook de la propia CIA.