Juncker presenta el Libro Blanco de la Unión Europea en Bruselas

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, explica en el libro cuál será el futuro de la UE.

El presidente de la Comisión Europea (el organismo de la Unión Europea más importante junto con el Parlamento), Jean-Claude Juncker, ha presentado el Libro Blanco, un documento que recoge la autocrítica y el futuro de esta federación supranacional.

Las causas que han motivado la necesidad de este documento son la crisis económica, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), el auge de los populismos y nacionalismos, unidos a las citas electorales en Francia, Alemania y Holanda.

Juncker ha admitido que la Unión no ha cumplido las “expectativas” durante la “peor crisis financiera, económica y social” desde la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez desde aquel momento histórico, que finalizó en 1945, existe un “riesgo real” de que los jóvenes vivan peor que sus progenitores, según Jean-Claude Juncker.

La explicación de la situación actual, sin embargo, no es posible sin tener en cuenta el pasado. “Hace 60 años, los padres fundadores de Europa unieron el continente con la fuerza de la ley y no por la fuerza de las armas. Podemos estar orgullosos de lo logrado entonces. Nuestros días más oscuros en 2017 son mucho más brillantes que cualquiera de los vividos por nuestros antepasados en los campos de batalla”, ha explicado el presidente ante la Eurocámara.

“Cuando se acerca el 60 aniversario de los Tratados de Roma, es hora de que una Europa a 27 unida dé forma a su futuro. Es hora de liderazgo, unidad y esfuerzo común. Tenemos el futuro en nuestras manos”, ha añadido Juncker.

Y ese futuro se presenta en el Libro Blanco desde cinco perspectivas diferentes: seguir igual, con sus ventajas y desventajas; que la unión solo sea económica, es decir, formar un mercado común y con libre circulación, pero no de personas, lo que supondría una vuelta a la antigua Comunidad Económica Europea (CEE); la Europa de las dos velocidades, que tiene un amplio apoyo, lo que supone que haya tratados y alianzas entre algunos países, sin ser obligatorios para todos (lo que es posible, pero va en contra de los principios de igualdad y solidaridad de la Unión Europea); llevar a cabo menos medidas, pero realizarlas correctamente, por lo que se le devolverían ciertas competencias a los estados miembros; y, por último, la más compleja de todas, crear un verdadero federalismo, es decir, que la unión sea total y más fuerte, con una Europa por encima de los estados.