La primera vuelta de las primarias en la derecha francesa, celebradas este domingo, depararon resultados muy esclarecedores. François Fillon fue, sin duda, el claro vencedor. El ex primer ministro consiguió un 44,2% de los votos, frente al 28,3% de Alain Juppé, y el 20,8% del expresidente Nicolas Sarkozy. A la espera de una segunda vuelta, en la que, salvo sorpresas, Fillon debería ser el elegido, Sarkozy se convirtió en el gran derrotado.

Al que fuera presidente de la República no le quedó otra opción que admitir su derrota y anunció que en adelante apoyaría a su ex primer ministro. Sarkozy aseguró que no volvería a librar ninguna batalla política. La primera vuelta de las primarias en la derecha francesa depararon grandes sorpresas, si se tienen en cuenta los sondeos publicados hasta la fecha. De los siete aspirantes, solo tres tenían auténticas posibilidades de acceder a la segunda vuelta. Dos de ellos, Juppé y Sarkozy, habían partido como favoritos desde el principio. El tercero, en cambio, era seis meses atrás una figura marginal. Se le auguraba un 8% de los votos.

Juppé y Sarkozy partían como favoritos. A Fillon, en cambio, se le auguraba un 8% de los votos seis meses atrás.

François Fillon es un político pragmático que huye de todo lo que rezume populismo. Profundamente liberal en lo económico y conservador en lo social, Fillon promete reducir en 100.000 personas el número de funcionarios, subir dos puntos el IVA para bajar los impuestos a las empresas, restablecer la autoridad en las calles y las escuelas, reafirmar el orgullo francés y establecer una estrecha alianza con Vladimir Putin. Propone una reforma drástica del sistema laboral y asistencial: fin de la jornada de 35 horas semanales, retraso de la edad de jubilación y subsidios regresivos a los desempleados. Le gustaría que en las escuelas volviera a imponerse el uniforme.

Una participación masiva en las primarias abiertas de la derecha francesa habría perjudicado a Sarkozy, porque significaría que numerosos ciudadanos de izquierda intentarían impedir el retorno del expresidente. Se estima que de los cuatro millones de participantes, al menos 400.000 procedían de la izquierda. La maniobra presumiblemente debió de beneficiar a Juppé, sin embargo nada más lejos de la realidad, Fillon estuvo a punto de alcanzar la mayoría absoluta en la primera ronda.

Al menos 400.000 votantes de izquierda participaron en las primarias abiertas para impedir la victoria de Nicolas Sarkozy.

François Fillon, a falta del trámite de la segunda vuelta de las primarias francesas, se verá las caras el 7 de mayo con la candidata del Frente Nacional, Marie Le Pen. La líder antiinmigración cuenta con unos votantes incondicionales que le garantizan casi el 30%, lo que supone ocupar un puesto en la segunda vuelta de la elección presidencial.

El líder republicano François Fillon cuenta con varias ventajas para llegar al Elíseo. La primera y más clara es la tendencia ascendente de popularidad en la que se encuentra. Sin contar para muchos antes de las primarias, el conservador se ha convertido en todo un triunfador. El partido al que representará tiene las arcas llenas después de recaudar en las primarias dos euros de cada uno de los votantes. La izquierda no cuenta con un candidato fuerte, por lo que se entiende que en una segunda vuelta sus votos irían para Fillon en detrimento de Le Pen. Por último, su catolicismo y su fe en la familia pueden arañarle votos al Frente Nacional.