El movimiento #MeToo llega a Oriente Medio

Mujeres musulmanas denuncian en las redes haber sufrido acosos sexuales en su peregrinación a La Meca.

Las acusaciones han comenzado, a través de las redes sociales, con declaraciones de mujeres musulmanas que habían sufrido tocamientos y abusos durante la circunvalación a la Kaaba, la piedra negra de La Meca hacia la que son dirigidas las plegarias de los fieles.

La primera en denunciar fue una mujer pakistaní llamada Sabica Khan, quien decidió relatar su experiencia en Facebook, aunque más tarde sus mensajes fueron eliminados de la plataforma. Tras ella, diversas voces comenzaron a hacer uso de las redes para dar luz a la comunidad de mujeres que también han sufrido abusos sexuales en su peregrinación a La Meca.

La más destacada es Mona Eltahawy, periodista y activista egipcia de los derechos de las mujeres y creadora de la campaña #MosqueMeToo en adaptación al de #MeToo. Este último, asociado al movimiento de rechazo al acoso sexual en todo el mundo iniciado por las actrices de Hollywood, a principios de este año. La autora de Pañuelos e hímenes: Por qué Oriente Medio debe hacer la revolución sexual ha recibido innumerables críticas por verse a la cabeza de una campaña que para muchos representa una “fomentación de la islamofobia”.

“Es difícil hablar sobre acoso en lugares sagrados.”

La propia Eltahawy fue víctima de abusos sexuales durante su peregrinación a La Meca en 1982, con 15 años de edad. “Es difícil hablar sobre acoso en lugares sagrados. Espero que todas las que lo estamos contando podamos ser de ayuda a aquellas que por cualquier razón no puedan hablar ahora”, escribió la activista en Twitter. “#MosqueMeToo muestra que no importa cómo vista una mujer, dónde esté, o lo que haga. El comportamiento depredador no necesita excusas”, añadió.

La activista egipcia creyó necesario hacer una nueva etiqueta en redes sociales para incluir a más mujeres en un movimiento surgido en un entorno de mujeres blancas, ricas y occidentales.

No obstante, Elhatawy también ha recibido numerosos insultos y acusaciones de querer destruir el islam y ganar notoriedad gracias a la rápida difusión y el apoyo de la campaña en las redes sociales.

La autoridades de Arabia Saudí no han hecho alusión a estas acusaciones, por el momento.