La Asamblea General de las Naciones Unidas vivió este miércoles un hecho sin precedentes: Estados Unidos se abstuvo de votar a favor del embargo que impuso a Cuba. La resolución que año tras año presenta el país caribeño en la ONU no obtuvo ningún voto en contra. EE.UU. e Israel se abstuvieron y 191 países votaron a favor.

La votación del embargo a Cuba deja un escenario paradójico, ya que Washington se alinea con Cuba y el resto del mundo contra sus propias políticas hacia la isla. Sin embargo, la abstención de este miércoles se trata de un gesto más de la Administración saliente de Barack Obama. El embargo solo puede ser levantado por el Congreso, que en estos momentos está en manos de los republicanos.

El embargo solo puede ser levantado por el Congreso, que en estos momentos está en manos de los republicanos. 

La votación de este miércoles supone una victoria para el Gobierno cubano, que considera el embargo como el principal causante de las desgracias económicas por las que atraviesa el país desde hace décadas. Aunque ya el año pasado se esperaba la abstención de Estados Unidos, la histórica posición no se produjo hasta la última votación sobre esta cuestión en la Administración Obama.

“La resolución que se vota hoy es un ejemplo perfecto de por qué la política estadounidense de aislar a Cuba no estaba funcionando”, señaló la embajadora estadounidense para las Naciones Unidas, Samantha Power, poco antes de recibir los aplausos de los presentes.

La embajadora de EE.UU. no se olvidó de la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba. “La abstención no significa que EE.UU. está de acuerdo con todas las políticas y prácticas del Gobierno cubano”, advirtió Power. La diplomática reiteró que EE.UU. sigue preocupado por las detenciones arbitrarias de los disidentes.

La embajadora de EE.UU, advirtió de que la abstención no es un cheque en blanco con todas las políticas del Gobierno cubano.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que se trataba un día histórico para los intereses de la isla. “Constituye un paso positivo en el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU.”, comentó.

El ministro de Asuntos Exteriores de la isla señaló que la medida estadounidense es un freno para el crecimiento de Cuba. “El bloqueo económico, comercial y financiero persiste y provoca daños al pueblo cubano y obstaculiza su desarrollo económico. Lo importante y concreto es el desmontaje del bloqueo, más que los discursos, las declaraciones de prensa o incluso el voto de una delegación en esta sala”, explicó Rodríguez.

Las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y las isla se restablecieron en 2015, después de casi 60 años de tensiones. Estados Unidos impuso el embargo comercial, económico y financiero a Cuba en octubre de 1960 y lo endureció en 1996 con la ley Helms-Burton.