Donald Trump, nuevo presidente de Estados Unidos

El republicano toma posesión del cargo en el Capitolio como número 45 de la historia norteamericana.

“Ciudadanos del mundo, gracias”. Con estas palabras, Donald Trump ha agradecido el apoyo y la cobertura nacional e internacional de su toma de posesión. Con el cielo nublado, como el ambiente en los sectores demócratas, y con cerca de un millón de personas aglomeradas en los alrededores del Capitolio (Washington DC), el nuevo inquilino de la Casa Blanca se ha dirigido a “los olvidados hombres y mujeres” norteamericanos y ha retado al resto de potencias: “a partir de ahora, Estados Unidos será lo primero”.

“Hemos hecho ricos a otros países, mientras que la riqueza de Estados Unidos ha desaparecido”, ha denunciado.

Con el rostro serio y aires victoriosos, Trump ha manifestado su rechazo a la herencia demócrata y, aunque ha asegurado que no es cuestión de partidos, ha criticado las políticas de Washington: “Sus victorias no han sido vuestras victorias”. Asimismo, ha manifestado su deseo de devolver, con su mandato, “el poder al pueblo”. Por este motivo, el nuevo presidente de Estados Unidos, ha remarcado que esta no es su “celebración”, sino que es la de cada estadounidense. “Este momento es vuestro, os pertenece”, ha reconocido.

Según ha explicado en su discurso, el 20 de enero de 2017 “será recordado” como el día en que “el pueblo volvió a controlar” el país. De hecho, Trump ha remarcado que su juramento es “de obediencia” con Dios y con “todos los estadounidenses”. Por este motivo, ha rechazado las políticas internacionales de su predecesor, Barack Obama, y ha prometido velar exclusivamente por los intereses norteamericanos. “Hemos hecho ricos a otros países, mientras que la riqueza de Estados Unidos ha desaparecido”, ha denunciado.

Con estas medidas, “Estados Unidos volverá a ganar como nunca antes”, ha afirmado Trump, quien prevé desarrollar una profunda mejora en la red de carreteras del país. De hecho, ha afirmado que esta actualización será producto de ingeniería estadounidense, tanto en contratación como en mano de obra. Sobre esta cuestión, el republicano ha explicado que “el derecho de todas las naciones es poner sus propios intereses por delante”. Por este motivo, desestimará ofrecer ayuda internacional siempre que no beneficie al país.

El nuevo presidente, el número 45 de la Historia norteamericana, ha afirmado que, “cuando Estados Unidos se une, es imparable”. Además, al estar “protegidos por Dios”, “ningún reto está fuera del alcance” estadounidense. Tal es la creencia, que el republicano no se ha separado de su discurso de campaña y ha incentivado a volver a hacer “grande” a América. “Que Dios os bendiga, y que Dios bendiga a Estados Unidos”, ha concluido.