Donald Trump no ha ganado la Presidencia. Los estadounidenses han votado este martes a los representantes del Colegio Electoral, no a su próximo presidente. Será esta institución la que tenga que elegirle el 19 de diciembre. Con el 93% escrutado, el Partido Republicano ha conseguido la mayoría (estipulada en 270), con 276 delegados.

Pese a que el apoyo no era seguro, el republicano ha conseguido el respaldo de los estados clave: Ohio (18), Florida (29), Carolina del Norte (15) y Wisconsin (10). De hecho, no solo en el camino a la Presidencia, sino también en la Cámara de Representantes y el Senado. El Partido mantiene la mayoría en ambas cámaras, con 235 congresistas y 51 senadores.

Todavía no se puede afirmar que Trump sea el presidente número 45 de los Estados Unidos.

Por su parte, la candidata demócrata, Hillary Clinton, solo ha conseguido 218 representantes en el Colegio Electoral. Las encuestas, que le daban como favorita, han errado y el Partido Demócrata se ha quedado con 185 congresistas y 47 senadores. Estos malos resultados han hecho que la ex primera dama haya renunciado a dedicar unas palabras a sus electores y les haya mandado a casa.

Como los representantes del Colegio Electoral no están obligados a elegir al candidato al que representan, todavía no se puede afirmar que Trump sea el presidente 45 de los Estados Unidos. No suele haber variación entre lo que vota la sociedad y los delegados. Sin embargo, el empresario es una persona no grata dentro de su propio partido. Puede pasar cualquier cosa. Independientemente de quien salga, este no ocupará su cargo hasta el 20 de enero. Hasta esa fecha, Barack Obama seguirá al frente de la Presidencia.

Cómo son las elecciones en Estados Unidos
El sistema electoral americano presenta un funcionamiento que se remonta a 1787, con la Constitución de los Padres Fundadores. Como la sociedad de la época era eminentemente agrícola, se estableció la votación en noviembre. Además, para que no coincidiese con la festividad de Todos los Santos, se dictaminó la fecha en el primer martes después del primer lunes del mes.

En esta votación, en la que cada Estado tiene asignado a un número de representantes según su población, los americanos han elegido a estas personas (538, en total) según su orientación pública respecto a los candidatos. Es decir, no votan a uno de los dos, pero sí a un intermediario que se ha proclamado pro Trump o Clinton. Y el partido que consigue más apoyos, se apropia del total.

Sin embargo, la elección no se hará hasta el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre (este año, el 19). Ese día, los representantes del Colegio Electoral votarán al nuevo presidente de Estados Unidos. Esta institución está destinada, exclusivamente, a elegir al mandatario. Cuando se escoge, se disuelve hasta nuevas elecciones.

Asimismo, estas personas no pueden ostentar ningún otro tipo de cargo público al tiempo que son delegados. Por lo tanto, los congresistas y senadores no tienen la potestad de elegir presidente. Esta es una medida con la que garantizar una democracia más pura. Además, no reciben una compensación económica. Simplemente, lo hacen por servicio a su país.

Junto con el Colegio Electoral, este martes se han elegido a 34 senadores (en total, son 100 y se eligen por tercios cada dos años pares), a 12 gobernadores (de los 50 que hay, donde cinco se presentan a la reelección y siete son nuevos), a 25 alcaldes y 135 consultas o referéndums. En Estados Unidos, solo se pueden llevar a votación las grandes cuestiones, como la plena abolición o aprobación de la pena de muerte en California, por ejemplo, en este día.