La ingobernabilidad aumenta en Italia después de las últimas elecciones

Participó el 73% del censo, dos puntos por debajo de la asistencia registrada hace cinco años.

Silvio Berlusconi. Fotografía: European People's Party.

Los ciudadanos de Italia acudieron a las urnas el pasado domingo 4 de marzo para votar e intentar acabar con el desorden gubernamental del país. La inestabilidad política, unida a la falta de confianza del pueblo italiano hacia sus representantes, el crecimiento de fuerzas con ideas euroescépticas y propuestas antiinmigratorias han quedado patentes en los resultados electorales. Ninguna coalición ni partido reúne el porcentaje necesario para gobernar y resulta difícil pensar en una pronta estabilidad política en la tercera fuerza económica de la Zona Euro.

Los resultados obtenidos no benefician a ninguna fuerza política y tampoco otorga una mayoría necesaria para gobernar porque ninguno cumple el requisito de la ley electoral, que indica que se debe obtener el 40% de los votos. Los que más escaños han conseguido, con 94, y por tanto, más se acercan a poder dirigir la nación, con un 37%, es la coalición de centroderecha. Esta agrupación junta a la Liga Norte, de Matteo Salvini, con el 17,5% de votos; Forza Italia, de Silvio Berlusconi y Antonio Tajani, con el 14%, y otros dos partidos, con menos votos que estos anteriores. Les sigue el partido más votado de estas elecciones, el Movimiento 5 Estrellas, cuyo fundador es el cómico Beppe Grillo, pero cuyo candidato a ser primer ministro es Luigi Di Maio, que ha obtenido el 32,6%, 77 escaños y más de 10 millones de votos. En tercer lugar se encuentra la coalición de centroizquierda, que estaba liderada hasta el lunes por el Partido Demócrata de Renzi, quien ha renunciado a liderarlo tras el desplome en las elecciones del pasado domingo, al conseguir el peor resultado de la historia del partido desde 1948, con menos del 23% y 20 escaños. En último lugar queda Libertad e Igualdad, de Pietro Grasso, con el 3,4%.

Posibles pactos para formar gobierno
Se avecinan meses de debates y encuentros para intentar formar gobierno. El árbitro será Sergio Matttarella, presidente de la República italiana desde 2015 y perteneciente al Partido Demócrata. Las diferentes fuerzas políticas tendrán que reunirse para hablar con Mattarella durante las próximas semanas. En una situación similar a la que España vivió el pasado año.

“Ni con los extremistas ni con los populistas”, afirma Lanfranco Fanti, secretario general del Partido Demócrata.

La opción más avanzada es el pacto entre el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Demócrata. Es la preferencia del partido de Beppe Grillo y también la favorita de Sergio Matterella, algo que no gusta a Matteo Renzi, quien ya ha comunicado que abandonará la cabeza del partido cuando se consiga formar gobierno, para asegurarse de las negociaciones. Pero el presidente de la República baraja más posibilidades.

Las opciones de Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, pasan por dos vertientes, la primera es con Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, pero necesitarían más apoyos, ya que no llegarían al mínimo que pide la ley electoral italiana. La otra posibilidad es el conocido “pacto antieuropeo”, sería la alianza entre Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, su euroescepticismo y las políticas antiinmigratorias les unen, pero en el resto de aspectos presentan diferencias, y dentro de cada uno de estos partidos hay sectores que se posicionan en contra de esta opción. Con este pacto, Matteo Salvini quedaría en un segundo plano, por lo que forzaría repetir las elecciones para fortalecer su poder y absorber aún más los votos de Forza Italia.

Si estas opciones no se dan, el presidente de la República, Sergio Mattarella, llamará a los partidos y propondrá un Governo di scopo, es decir, un Gobierno Ejecutivo que tendría la misión de aprobar unos presupuestos, aportar estabilidad institucional al país, reformar la ley electoral y convocar unas nuevas elecciones.