Las “diosidades” de Paco Arango palían el cáncer infantil

El cineasta mexicano visita la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) para compartir su testimonio de entrega y los proyectos que desarrolla en la Fundación Aladina.

La Fundación Aladina nace de una “necesidad imperiosa” de hacer un voluntariado. | Autor: Patricia Beleña

Lo que de verdad importa, a veces, se presenta por casualidad. De una “necesidad imperiosa” por hacer voluntariado, en ocasiones, nacen proyectos con los que “dejar el mundo un pelín mejor”. Este es el caso del cineasta mexicano Paco Arango, quien, por “diosidades” -así las llama él-, ha creado la Fundación Aladina, una organización con la que acompañar en el sufrimiento y contagiar de alegría a los niños con cáncer y a sus familias.

“Cuando trabajas con niños con cáncer, pasan cosas extraordinarias”, reconoce Arango.

Con motivo del estreno de su nueva película, llamada The Healer (Lo que de verdad importa, en su adaptación al español), que llegará a los cines el 17 de febrero, el cineasta ha visitado este miércoles la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) para compartir con alumnos y profesores su testimonio de vida y la labor que realizan desde la Fundación Aladina. Esta comenzó en 2005, a pesar de que él ya llevase cinco años ayudando como voluntario en el Hospital Niño Jesús, de Madrid.

“Cuando trabajas con niños con cáncer, pasan cosas extraordinarias”, ha reconocido Arango, quien, por “diosidades” de la vida, acabó descubriendo su vocación a los 40 años: ser luz en medio de tanto sufrimiento y dolor. De hecho, pese a que posee muchos dones, solo ha reconocido uno: “el don de la fe”. Con este apoyo, el cineasta ha consagrado su vida a ayudar. “Estas historias me robaron mi existencia, me cambiaron”, ha admitido. Tanto es así, que le supusieron “un antes y un después”.

Este cambio de rumbo se debe a una profunda convicción religiosa, que comparte con sus allegados en el hospital y con todo aquel que le escucha. Asimismo, ante la impotencia que se genera con la muerte, Arango ha explicado que Dios -al que, cariñosamente, llama Míster- no tiene “culpa”, por lo que no se puede “enfadar” con Él. De hecho, esa necesidad que le movió a desarrollar lo que hoy es la Fundación Aladina vio su primer ladrillo con un amigo suyo sacerdote.

Arango ha invitado a “levantar la mirada” y ver las necesidades reales del mundo. | Autor: Patricia Beleña

La primera película 100% benéfica
El próximo 17 de febrero, The Healer, en colaboración con la Fundación Lo Que De Verdad Importa, llegará a la gran pantalla. Arango tiene claro que “con el cine se puede hacer mucho bien”, por lo que ha decidido desarrollar esta película con el objetivo de destinar toda la recaudación a los niños con cáncer. El cineasta ha reconocido que, en estas cuestiones, “todo es posible”, por lo que le sabe a poco haber desarrollado el Centro Maktub, en el Hospital Niño Jesús, donde se ya se han podido realizar más de 200 trasplantes de médula. “Yo quiero más”, ha recalcado Arango.

Arango: “El cabreo, muchas veces, es el primer paso a la fe”.

Esta nueva entrega cuenta la historia de Alec, un joven ingeniero ateo que, al ser incapaz de poner orden en su vida y estando a punto de quebrar en su negocio, es recibido por un familiar que le ayuda en sus problemas a cambio de que vaya a vivir un año a la tierra de sus antepasados: Canadá. En este lugar, descubrirá que a su alrededor suceden cosas incomprensibles y reconoce el don que da sentido a su vocación: la de curandero de las personas.

Con esta historia, el cineasta pretende reflejar cómo “el cabreo, muchas veces, es el primer paso a la fe” y que esa situación de sufrimiento tiene remedio, porque “por encima de cualquier tristeza, está la alegría”. Con esta conclusión, animando a “levantar la mirada” y ver las necesidades reales del mundo, Arango ha concluido el coloquio, que, entre lágrimas, risas y buenos propósitos, ha cautivado al auditorio. “Si tienes buen corazón, déjate guiar por él. Yo soy un desastre, pero me dejo guiar por mi corazón”.